3 dic 2016

Cómo abordar la pérdida de un hijo

Llevo varias semanas obsesionado, incluso diría abducido, por el último disco de Nick Cave & The Bad Seeds, Skeloton tree. Conociendo los pormenores de la grabación me lo compré hace como un mes, casi por un sentimiento de solidaridad con él. Lo digo porque, a pesar de haber disfrutado de muchas de sus canciones anteriores, es el primer disco suyo que me compro. Bien!!!, después de oírlo unas cuantas veces, y más allá de la empatía que rezuman casi todas sus canciones, el sentimiento de solidaridad y de admiración no ha hecho más que aumentar.


Es difícil explicarlo con palabras, y este no es un blog de crítica musical, así que me limito a invitar a oírlo, aunque no guste su música, e intentar descifrar lo que con el disco ha querido transmitir Nick Cave. Seguramente muchos sabrán que Nick Cave estaba preparando el material de su nuevo álbum cuando el 14 de junio del año pasado su hijo de 15 años se abalanzó desde un acantilado en Brighton (UK). Según cuentan, el chico, en compañía de otro amigo, había consumido LSD y decidió intentar un fatal y terrible último viaje, a saber lo que pasaría por su cabeza, o simplemente fue un accidente. Es lo mismo, la tragedia es terrible.

El proceso de grabación, quizás para evitarse ruedas de prensa o actos promocionales, lo contó en un documental en blanco y negro (One more time with feeling) en el que se incluyen momentos familiares con el hermano gemelo del fallecido. Tanto esto como el disco han despertado en algunos el sentimiento contrario, le han acusado de mercantilizar un hecho tan terrible como ese, pero ¿realmente lo es así? Opiniones hay para eso y para más pero yo recomiendo oírlo y juzgarlo porque yo creo que las cosas van por otro lado.

Skeleton Tree no es fácil de escuchar. La primera impresión puede ser la de estar oyendo un disco plano, demasiado estático, aburrido por la presencia solitaria de un piano y la voz de Nick Cave, que a ratos susurra y a ratos se lamenta de forma agónica y desgarradora (With my voice/I am calling you). Pero, amigo, escúchalo más veces y quedarás atrapado por su atmósfera. A mí me ha recordado a los ambientes que era capaz de transmitir Nico.

Mi sensación, lo que a mí me ha hecho llegar, es que alguien ha sido capaz de sobreponerse a la adversidad, que sufre, obviamente, y que necesita consolarse a través de su creatividad (Ver el post Resiliencia y Crecimiento postraumático).

Son ocho canciones intensas en las que se pueden escuchar lamentos como el de Distant Sky (Let us go now, my only companion/Set out for the distant skies/Soon the children will be rising, will be rising/This is not for our eyes), un diálogo en el que sobrevuela algo que no se sabe muy bien a dónde puede llegar, o llantos como el de I need you (Nothing really matters, nothing really matters when the one you love is gone/You're still in me, baby.. I need you/In my heart, I need you).

En fin, como muestra aquí hay un enlace en el que se puede oír la canción que da nombre al disco: https://youtu.be/O7tfTBtpR0E.

A disfrutarlo!

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