7 feb. 2018

Algunas pistas sobre cómo encontrar sentido a la vida

Parece fácil decirlo pero para buscar sentido a la vida podría haber algunas pautas que faciliten la tarea. Esto es lo que se argumenta en un artículo de Jeremy Adam Smith, editor del boletín digital del Greater Good Science Center que intento resumir aquí. Entre otras cosas, se advierte de que si se está intentando descubrir un propósito que dé sentido a nuestra vida podría ser porque en ese momento nos sintamos aislados de otros y lo que se hace es recomendar seis pautas de comportamiento.

Muchos psicólogos se han dedicado durante años a estudiar cómo definimos los humanos un propósito que dé sentido a nuestras vidas y cómo puede cambiar nuestra vida, y la de los otros, cuando conseguimos algún resultado motivador. De hecho, los estudios cambian porque los propósitos han evolucionado, son adaptativos en un sentido evolutivo porque ayudan a sobrevivir tanto a las personas como a las especies.

En algún momento se ha creído, y así lo creen muchos actualmente, que desvelar un propósito en la vida surge únicamente de los dones especiales de una persona o de lo que nos diferencia de otros, pero lo cierto es que también surge a partir de nuestra conexión con los demás. Es por eso que una crisis en busca de propósito suele ser un síntoma de aislamiento, esto es lo que se afirma en el artículo y se asegura que una vez que se encuentre el camino, seguramente se encontrará a otros que viajan con la esperanza de llegar al mismo destino, es decir, una comunidad con propósitos similares.

Estos son los seis comportamientos que se recomiendan en el artículo para evitar el aislamiento y descubrir nuestro propósito en la vida.

1. Leer

Leer nos conecta con gente que nunca conoceríamos ni espacial ni temporalmente. Pero puesto que la búsqueda de propósito es un acto de imaginación, conocer detalles sobre el propósito en la vida de los demás es probable que nos ayude a descubrirlo en nuestra propia vida. Lo que recomiendan es buscar un libro que nos interese y su lectura nos ayudará a descubrir lo que nos interesa en la vida.

2. Convertir las heridas propias en curaciones para otros

Por supuesto, buscar un propósito no es solo una búsqueda intelectual, es algo que se tiene que sentir, por eso se puede crecer a partir del sufrimiento, tanto del nuestro como del de los demás. Algunas veces el dolor de otra persona puede facilitarnos la búsqueda de un propósito pero otras puede abrumarnos. La respuesta a esta dicotomía podría tener que ver con las emociones y los comportamientos que cultivamos, como refleja el punto siguiente.

3. Cultivar admiración, gratitud y altruismo

Ciertas emociones y comportamientos que promueven la salud y el bienestar también pueden fomentar la búsqueda de un propósito, específicamente la admiración, la gratitud y el altruismo. La admiración (awe) hace que nos sintamos implicados en algo más grande que nosotros mismos y así darnos la base emocional para sentirnos impulsados a buscar un impacto positivo en nuestro entorno. Ahí es donde la gratitud y la generosidad entran en juego, que además están vinculados neurológicamente porque activan los mismos circuitos de recompensa en el cerebro. Si vemos cómo otros hacen que nuestro mundo sea un lugar mejor estaremos más motivados para hacer nosotros mismos algo también.

4. Escuchar lo que otras personas aprecian de nosotros

Agradecer puede ayudar a encontrar un propósito, pero también se puede encontrar un propósito en lo que la gente te agradece. Descubrir que nuestras habilidades pueden ser útiles para los demás es una fuente de motivación muy fuerte. Aunque no hay investigaciones sobre ello, se sabe que la gratitud fortalece las relaciones y estas son a menudo la fuente de nuestro sentido en la vida.

5. Encontrar y construir una comunidad

A menudo podemos encontrar nuestro propósito en las personas que nos rodean, por ejemplo en la familia, pero en otras ocasiones nuestra búsqueda puede chocar con la compañía en la que estamos. Si se tienen problemas de convivencia en un grupo conviene echar un vistazo a las personas que nos rodean y analizar lo que se tiene en común con ellos, lo que hacen por tener algún impacto positivo en el mundo, qué necesitan y si podemos dárselo. Si las respuestas no inspiran es posible que se necesite encontrar una nueva comunidad y con eso podría surgir un nuevo propósito en la vida.

6. Contar nuestro caso

La lectura puede ayudar pero también escribir. Hacer una narración de nuestras propias vidas y de la búsqueda de un propósito ayuda mucho. Se trataría de detallar aspectos como los obstáculos encontrados, los puntos fuertes que ayudaron a superarlos, cómo nos ayudaron otras personas, cómo ayudaron otros a mejorar la vida de los demás, etc. Además, esta narración nos da claridad sobre nuestras propias vidas y básicamente nos ayuda a dar sentido a nuestras experiencias, lo que aumenta nuestro sentido de autoeficacia. Este es un proceso de reflexión valioso para todas las personas.


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