18 feb. 2014

Las experiencias cumbre según Maslow

La editorial La Llave y la Fundación Claudio Naranjo publicaron a finales del año 2013 el libro de Abraham Maslow "Religiones, valores y experiencias cumbre" (originalmente publicado en 1964 con el título de Religions, Values and Peak-Experiences). Lo compré con muchas expectativas por ser de Maslow, uno de los principales inspiradores de este blog, pero el resultado no ha sido tan gratificante como esperaba. Se trata de un texto poco claro, demasiado corto (menos mal!), y, a mi entender, poco innovador, aunque no deja de formar parte del legado de Maslow y por ello siempre es interesante leerlo.


En la época en que está escrito el libro, la psicología estaba muy poco avanzada en el estudio de la mente y Maslow pretende aportar una nueva herramienta que denomina "experiencias cumbre" (peak-experiences). Afirma que las experiencias trascendentes son universales y pueden ser caracterizadas como sobrenaturales, teístas, o no. Son experiencias únicas, personales y así deben ser interpretadas y utilizadas, estudiando la frecuencia de ocurrencia y la variación de la experiencia.

Para Maslow el ser humano posee una naturaleza superior y trascendente que forma parte de su esencia. Por ello, considera que las experiencias religiosas deben formar parte de la investigación científica porque son una expresión espiritual de nuestra especie. Además, afirma que un porcentaje elevado de sus sujetos de estudio afirmaban haber tenido experiencias cumbre y que el resto, creía él, los que no recordaban haber experimentado ninguna (usó de la expresión "no-cumbre"), era porque "las tiene pero las reprime, las niega, se aleja de ellas o las olvida".

Así, pensaba Maslow que cualquier persona cuya personalidad le obligue a ser completamente racional, materialista o mecanicista tiende a convertirse en un "no-cumbre". Esa visión de la vida lleva al sujeto a considerar sus experiencias trascendentes o cumbre como una especie de locura, una pérdida completa de control o la sensación de verse desbordado por emociones irracionales: "La persona que teme volverse loca y se aferra desesperadamente a la estabilidad, el control, la realidad, etcétera, parece sentirse asustada por las experiencias cumbre y tiende a rechazarlas".

Para completar el libro se incluyen 9 anexos con descripciones y referencias a otros libros de Maslow. Entre otras cosas describe con detalle los valores-S (intrínsecos del Ser) y los aspectos-D (Deficiencias) que le sirven para presentar un ejemplo de análisis-S, conjugando la psicología-D con la psicología-S, es decir, lo profano con lo sagrado, lo temporal con lo eterno, lo perfecto con lo imperfecto, etc., todo un poco deslavazado e inconsistente, para mí!.

En sus conclusiones hace hincapié en las diferencias entre las personas que experimentan cumbres de las que no, o no lo reconocen:

No cabe la menor duda de que las personas "serias" están acercándose cada vez más y están convirtiéndose en parte singular de la humanidad, es decir, los serios, los buscadores, los que se cuestionan las cosas, los que tratan de investigarlas, los que nunca están seguros, los que tienen un "sentimiento trágico de la vida", los exploradores de las profundidades y de las alturas y los que alguien ha "llamado "sabios remanentes". La otra parte está formada por todas las personas superficiales, las personas atrapadas en el momento, los que están completamente absortos en lo trivial, los que están "barnizados de piedad, pero no fundidos con ella", los que permanecen confinados en lo concreto lo momentáneo y la satisfacción egoísta inmediata. Creo que bien podríamos resumir esta situación diciendo que tenemos a adultos por un lado y a niños por el otro.

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