28 feb. 2014

Eres tu memoria, toma 3

Tercer y último post sobre el excelente libro de Luis Rojas Marcos "Eres tu memoria". En esta ocasión quiero destacar cosas que aparecen en la tercera parte del libro, dedicada a los fallos de la memoria (las equivocaciones, los bloqueos, las censuras y los inventos) y las enfermedades y trastornos que la debilitan y destruyen.

Para empezar, no hay que alarmarse porque pensemos que nos falta memoria, según deja bien claro Rojas Marcos, se calcula que el bagaje genético aporta el 30% del potencial de nuestra memoria. Por eso, cuando pensamos que nos falta memoria la mayoría de las veces es en realidad falta de atención o preparación. Como recuerda, ya lo dijo Ramón y Cajal: "Cuánto más tiempo haya permanecido un hecho en el campo de la conciencia mejor se lo recuerda. Y cuando el hecho no interesa ni se acompaña con una enérgica tonalidad emocional, se desvanece rápidamente."

Así, la mayoría de los errores de la memoria tienen su explicación en el estrés, el cansancio, los despistes, las preocupaciones o las alteraciones del estado de ánimo. Otro problema añadido son las grabaciones borrosas o incompletas, sobre las que nuestra memoria aplica su creatividad. Hay personas que en su necesidad de buscar explicaciones, de manera inconsciente se inventan o reescriben recuerdos de experiencias que nunca existieron.

De esta forma, cuando algo desaparece de nuestra conciencia indefinidamente no se puede saber si ha sido porque está bloqueado, ha sido reprimido o la memoria lo ha borrado. De hecho, los recuerdos desagradables desaparecen con mayor facilidad que los positivos, salvo en los casos en que se enquistan y llegan a afectar a nuestro equilibrio y seguridad.

Rojas Marcos dedica también un apartado a escribir sobre las sustancias más nocivas para la memoria y las enfermedades que la perjudican. Estas son: alcohol y drogas, trastornos cerebrales y estrés postraumático, depresión y demencias.

Sobre el envejecimiento, que se produce a partir de la cuarta década y se hace evidente con más de sesenta años, aconseja tener por costumbre procurar acceder a nuevos conocimientos para que de mayores mantengamos la aptitud para aprender y nos resulte más fácil retener cosas nuevas: "Está demostrado que ejercitar con regularidad las facultades mentales físicas y sociales refuerza la memoria y previene o pospone su erosión, hay que invertir voluntad y tiempo en ello."

En esta estrategia dirigida a fortalecer la memoria Rojas Marcos recomienda tres reconstituyentes: ejercicios intelectuales, ejercicio físico, porque aumenta la producción de serotonina en el cerebro, y fomentar las relaciones con otras personas. Habla también de la ayuda que pueden proporcionar las estrategias mnemotécnicas, sobre todo aquellas que potencian la memoria fotográfica, y los medicamentos, con probada eficacia. Una vez más me he encontrado en el libro con una referencia al caso de Phineas Gage, así que me animo a que en un próximo post trataré de hacer una reseña de este caso tan singular y que tantas enseñanzas aportó al conocimiento del cerebro humano.

En fin, dejamos definitivamente el libro de Rojas Marcos, él lo termina con una reflexión en la que asegura que para saber en realidad cómo funciona la memoria es indispensable entender el cerebro y, al mismo tiempo, para comprender de verdad el funcionamiento del cerebro es preciso conocer el poder de la memoria.

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