3 abr. 2014

La inteligencia artificial poco a poco

Hace ya unos cuantos años, más de treinta, me interesó mucho el concepto de inteligencia artificial. Leí con mucho interés un libro de Margaret A. Boden, Inteligencia artificial y hombre natural, que publicó la Editorial Tecnos en 1984. Allí se recogían un montón de trabajos en torno a la inteligencia artificial, la mayoría basados en programas de ordenador, y una extensa bibliografía de aquella época, todo ello hoy bastante superado. Sin embargo, en lo básico parece que hemos avanzado relativamente poco.

Frente al temor de que las maquinas produjeran una deshumanización, Boden defendía en su libro la relevancia de lo humano en su desarrollo. Creía que, por supuesto, los seres humanos no son máquinas sino esencialmente criaturas subjetivas que viven en medio de sus propias construcciones mentales de la realidad, una de las cuales es la ciencia misma. Destacaba por tanto la huella humana en la inteligencia artificial y su utilidad para el entendimiento del hombre natural.

Hace poco leí en la prensa algunas referencias a Oussama Khatib, catedrático de informática en el Laboratorio de Inteligencia Artificial de la Universidad de Stanford, con motivo de su participación como jurado de los premios de la Fundación BBVA. Por cierto que en la categoría de Tecnologías de la Información el jurado concedió el premio a Marvin Minsky, considerado por algunos como el padre de la inteligencia artificial por ser uno de los creadores del prestigioso Laboratorio de Inteligencia Artificial del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) y del Media Lab.

En las declaraciones que se han publicado durante su estancia en España, Oussama Khatib afirmaba que los robots están destinados a cambiar nuestras vidas y que "estamos a punto de entrar en la era de la interacción entre humanos y robots, en la que viviremos y trabajaremos juntos".

De lo que se ha publicado me gustaría destacar tres cosas. Primero, que cada vez se está diferenciando más la inteligencia artificial de la robótica. La inteligencia artificial es crear inteligencia en una máquina, en un robot, para que aprenda a responder y a realizar tareas abstractas. La robótica, sin embargo, se ocupa básicamente más del mundo físico. Como dice Khatib, la una es la mente y la otra el cuerpo.

Totalmente de acuerdo y por ello, esta es la segunda conclusión, si bien la robótica ha avanzado muchísimo, en la inteligencia artificial estamos casi en la misma fase que cuando Baden escribió su libro. Un robot sólo es capaz de seguir su programación pero no está preparado para definir su propia estrategia, depende de la capacidad creativa del ser humano, basada en sus conocimientos y experiencias.

Y esta es evidentemente la tercera conclusión, los robots ayudarán a los humanos a realizar ciertas tareas pero no los sustituirán porque serán los humanos los que decidirán cómo hacerlas. Como ya dijo Boden hace treinta años, no dejarán de ser nuestras propias construcciones mentales de la realidad, pero muy naturales, y poco a poco añado yo, por lo menos de momento.

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