10 may. 2015

Focus. Daniel Goleman

Un nuevo libro de Daniel Goleman, que siempre es motivo de alegría y un seguro de buena lectura. En Focus, el psicólogo y periodista, que se hizo famoso por su libro Inteligencia emocional (Ver post), fija su interés en algo tan simple pero difícil de explicar como es la atención. Se tesis es que las personas que obtienen más éxito, en cualquier disciplina, son aquellas que tienen mayor capacidad para focalizarse y prestar más atención a lo que hacen.

Con este libro lo que quiere Goleman es desarrollar su idea fundamental y es que si queremos vivir adecuadamente es necesaria cierta destreza para movernos atentamente en tres ámbitos distintos: el mundo interno, el mundo externo, y el mundo de los demás. Esto es particularmente importante en una época en la que la distracción es uno de los mayores males de esta sociedad. Esta distracción permanente no nos permite aprender a cultivar la atención, tanto como forma de autocontrol, de mejora de la empatía o como herramienta para comprender la complejidad que nos rodea.

Este tema está plenamente vigente porque actualmente el exceso de información va necesariamente acompañado de una pobreza en la atención. Este libro de Goleman da muchas pistas para poder actuar de otra manera, sobre todo en la primera parte del libro. Y digo esto porque dedica bastante espacio en este libro a hablar de muchas de las cosas de las que se ocupaba en su anterior libro Inteligencia ecológica, y creo que eso añade algo de confusión al conjunto, si bien él lo justifica adecuadamente como veremos. Aparte de eso es un libro muy recomendable.

Partiendo de la definición de William James sobre la atención ("la toma de posesión, por la mente, de un modo claro y vívido, de uno entre varios objetos o cadenas de pensamientos simultáneamente posibles"), Goleman cree que la concentración, en medio del ruido, es un ejemplo del poder de la atención selectiva, esa capacidad neuronal de focalizar la atención en un solo objetivo entre un aluvión de datos que son posibles focos de atención y distracción.

Esa atención tiene dos variedades, por una parte la atención selectiva que nos permite concentrarnos en un objetivo ignorando todos los demás y, por la otra, la atención abierta que nos permite recoger información del mundo que nos rodea y de nuestro mundo interno.

Respecto a la distracción, Goleman habla de dos tipos de distracción, la sensorial y la emocional. Los distractores sensoriales son más sencillos y en algunos casos nos ayudan. Más problemáticas resultan las distracciones asociadas a estímulos emocionales y son el principal reto al que todos nos enfrentamos.

Para completar el puzle, Goleman se apoya en el hecho de que nuestro cerebro cuenta con dos sistemas mentales separados y relativamente independientes. Uno tiene un gran poder de procesamiento, que actúa normalmente de forma inconsciente, que se asienta en la parte inferior del cerebro y que se conoce como ascendente o de abajo arriba. Por contra, se conoce como actividad descendente, o de arriba abajo, a la actividad más lenta y voluntaria que nos permite reflexionar, deliberar y planificar.

Con estos conceptos, el libro explica de forma amena, con inclusión de muchos ejemplos prácticos, cosas muy interesantes sobre la atención, cómo funciona y cómo podemos mejorar nuestras habilidades cognitivas. Por ejemplo, habla del mindfulness como una herramienta fundamental para la atención. Por contra, el mejor antídoto para la fatiga de la atención es el mismo que se utiliza para combatir la fatiga física, el descanso.

Cuando aborda el mundo externo, el segundo de los ámbitos, presta toda su atención a la empatía. Sin entrar en muchos detalles, habla de tres variedades de empatía. La lectura de las señales emocionales constituye la principal tarea de la empatía cognitiva, que nos permite asumir la perspectiva de otras personas, entender su estado mental y gestionar nuestras emociones, todo ello operado por los circuitos descendentes de nuestro cerebro.

La segunda, la empatía emocional, nos permite conectar con otras personas hasta sentir lo mismo que ellas están sintiendo. Es una forma de sintonía que solo discurre a través de los circuitos cerebrales automáticos y espontáneos propios del sistema neuronal ascendente.

La empatía cognitiva o la emocional nos permiten reconocer lo que otra persona piensa pero no tienen necesariamente que desembocar en la simpatía. Así, la tercera modalidad de empatía, la llamada preocupación empática, va más allá y nos lleva a ocuparnos de los demás y ayudarles si es necesario. Esta actitud se asienta en una combinación entre los sistemas primordiales ascendentes del afecto y el apego y los circuitos descendentes, más reflexivos.

Finalmente, respecto al tercer ámbito, se adentra en los sistemas, lo que llama "el contexto mayor". Su idea es que los sistemas son inaccesibles a nuestro cerebro (la ceguera sistémica es como lo llama) y solo los podemos abordar con modelos mentales que nos ayuden a tomar las decisiones.

Es en ese momento en el que se adentra en los temas medioambientales y en nuestra necesidad de concienciarnos sobre nuestro impacto medioambiental. Pero también en temas relacionados con los videojuegos, el liderazgo...para mi es la parte más endeble de su propuesta pero siempre de interesante lectura. Entre otras aportaciones, aconseja visitar la página www.handprinter.org, dicho queda.


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