22 dic. 2015

Cómo el trabajo puede beneficiarnos mentalmente

En un interesante artículo que apareció en el The Wall Street Journal, con el título How Your Job Can Make You Smarter, se reflexiona acerca de cómo el trabajo, en ciertas condiciones, puede hacernos más inteligentes. Creo muy interesante traerlo aquí.

Se bien el trabajo es para muchos, más veces de lo que quisiéramos, estresante y agotador, en este artículo se dan algunas ideas para advertirnos de que esa intensidad puede ser beneficiosa para nuestro cerebro, hacernos en definitiva más inteligentes. Se hace referencia a nuevos estudios realizados por neurólogos que muestran que la capacitación en ciertas habilidades mentales necesarias para algunos trabajos puede mejorar la capacidad del cerebro para procesar la información, afinar las capacidades cognitivas y ayudar a resolver problemas.

Advierte Michael Merzenich, un destacado investigador y autor de Soft Wired, un libro sobre las aplicaciones prácticas de la plasticidad del cerebro y cofundador de Posit Science (desarrolladores de ejercicios de entrenamiento cerebral), que es necesario algo más que simplemente sentarse en el puesto de trabajo o hacer tareas rutinarias. La persona que quiera extraer los beneficios de estas habilidades en el trabajo debe sentirse retada y estimulada a abordar tareas cada vez más difíciles, incluso que nos puedan inducir al error, y obtener incentivos como motivación para seguir estructurando el cerebro.

Efectivamente, desde hace unos diez años se está investigando cómo la dedicación a algunos puestos de trabajo afecta a las capacidades cognitivas y al aumento de la densidad o la activación de regiones del cerebro relacionadas con las habilidades laborales básicas, desde la escritura o la enseñanza de las matemáticas hasta interpretar música o practicar deporte.

Sin embargo, el impacto de estos cambios físicos en el cerebro sobre la capacidad cognitiva no está del todo claro. Recientemente, los investigadores han comenzado a desentrañar cuáles son las capacidades cognitivas específicas requeridas por determinados trabajos. Muchas de estas habilidades se pueden mejorar con la práctica y con el entrenamiento en el bloqueo de las distracciones, para concentrarse en las tareas precisas, y mejorar el desempeño en las pruebas de razonamiento abstracto y el control de la atención.

Es trabajando en esa clase de tareas (tipo de trabajo y el compromiso con él) como se pueden mejorar las habilidades cognitivas. Como dice Merzenich: "if it’s the right kind of job with the right kind of engagement”. Es fundamental que las recompensas y el feedback sean claros. Se configura un círculo virtuoso en el que cuando se mejoran las habilidades es suficiente recompensa para desear seguir haciéndolo mejor.

Si no, muchas personas se quedan estancadas en el trabajo. Siempre hay un período inicial en el que se dedican todas las fuerzas a dominar las tareas pero puede llegar un momento en el que se piense que ya se conoce suficiente y se deje de avanzar, con lo que en el fondo se da un paso atrás. Las personas tienden a crecer cognitivamente cuando trabajan en las tareas que nunca puedan ser dominadas completamente.

Otro tema importante recogido en el artículo es que trabajar en un ambiente estimulante, con muchas personas alrededor, permite ejercitar mejor las habilidades cognitivas. Por ejemplo, las investigaciones muestran que los maestros que dedican sus carreras profesionales a interactuar con muchos alumnos conservan las habilidades cognitivas durante más tiempo en comparación con, entre otras profesiones, programadores de ordenadores que tienen avanzadas habilidades técnicas pero a menudo trabajan en entornos mucho menos estimulantes.

Como siempre, la recomendación final es leerlo y buscar nuestras vías de mejora.

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