21 ene. 2016

La motivación, Capítulo XII. Motivación cognitiva, Parte I

Después de los capítulos dedicados al conductismo seguimos con esta serie sobre la Teoría de la Motivación hablando de la motivación cognitiva. Las teorías cognitivas de la motivación asumen que nuestro comportamiento es resultado del procesamiento activo de la información para interpretar de una forma determinada un evento. Es decir, la motivación no es vista como un conjunto de procesos mecánicos o innatos, sino como un conjunto de conductas deliberadas basadas en la información disponible.

Así, la determinación del comportamiento se analiza mediante el estudio de los diferentes procesos mentales que se desarrollan en el presente para representar la situación futura. Se configuran así las distintas teorías cognitivas, como son, las más conocidas: el valor concedido a las expectativas, la atribución de causalidad, la disonancia cognitiva, la auto-percepción y la auto-realización. En esta primera parte hablamos de la teoría expectativa-valor, la más extensa.

Según la teoría de la expectativa-valor, desarrollada entre otros por John William Atkinson, la conducta es una función de las expectativas que uno tiene (necesidad) y el valor de la meta u objetivo que se quiere alcanzar (incentivo). Estos dos factores definen tanto la intensidad como la dirección del comportamiento. Es decir, lo que propone esta teoría es que cuando es posible más de un comportamiento se elegirá aquel que tiene el valor más alto en esta combinación de necesidad e incentivo.

Esta teoría de las expectativas-valor ha demostrado ser útil en la explicación de los comportamientos sociales a través del concepto de motivación de logro (achievement). El logro fue reconocido inicialmente como una importante fuente de motivación humana por el psicólogo estadounidense Henry Murray a finales de la década de los años 30 del siglo pasado. Más tarde, fueron los psicólogos norteamericanos David McClelland y John W. Atkinson los que idearon una manera de medir las diferencias en la motivación de logro mediante un test basado en la interpretación de imágenes (Thematic Apperception Test, TAT).

El modelo del valor propone que una situación particular depende de dos motivaciones complementarias, una motivación para el éxito, o logro, y otra que tiende a evitar el fracaso. Entre las dos definen la probabilidad de éxito en una situación. La motivación para el éxito es considerado como una característica de la personalidad relativamente estable cuando se llega a adulto y se cree que es resultado del aprendizaje en situaciones anteriores en las que un individuo ha obtenido éxito. Por lo tanto, alguien que ha obtenido suficientes experiencias exitosas en el pasado se piensa que es una persona orientada al logro.

La motivación para evitar el fracaso también se supone que es relativamente estable en la edad adulta y representa la compilación de los casos anteriores cuando las conductas de logro no tuvieron éxito. Se argumenta que alguien que ha tenido muchos intentos fallidos en situaciones de logro desarrollará una fuerte motivación para evitar el fracaso.

Como casi todo el mundo ha experimentado éxitos y fracasos durante su vida, la teoría asume que cada persona tiene diferentes grados tanto de la motivación para el éxito y la motivación para evitar el fracaso. Estas dos motivaciones tienen tendencias opuestas y como resultado la diferencia de fuerzas entre los dos determinará la tendencia de cada individuo. Las personas con alta motivación para el éxito y baja motivación para evitar el fracaso estarán orientadas al logro, mientras que las personas con una fuerte motivación para evitar el fracaso y una motivación débil para el éxito tratarán de evitar la mayoría de las situaciones de logro.

La probabilidad esperada de éxito en una situación en particular también es importante en esta teoría. La teoría predice que las personas altamente motivadas para el éxito tienden a participar en situaciones que juzgan moderadamente difíciles pero no en aquellas que sean tan difíciles como para ser imposibles ni en las más fáciles como para ser inútiles. Por su parte, las personas altamente motivadas para evitar el fracaso tenderán a elegir tareas que juzguen fáciles, donde el éxito es probable, o tareas tan difíciles que sentirían poca presión si fallan.

En el caso hipotético de que ambas fuerzas sean muy similares se produciría una situación de conflicto que se resolvería, dependiendo de si se trata de equilibrios estables o inestables, en una dirección o en otra en función de múltiples variables, lo que ha dado paso a muchas teorías de resolución de conflictos que exceden la dimensión de este pequeño resumen sobre teorías de motivación.

En el próximo capítulo seguiremos con el resto de teorías cognitivas de la motivación.

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