21 feb. 2016

Las emociones positivas se disfrutan en compañía

Finalizo los comentarios sobre el curso online de Psicología Positiva impartido por Barbara Fredrickson con un tercer y último post. En la primera entrega (Ver post) terminaba con el concepto del "sesgo de negatividad". En el segundo (Ver post) hablé sobre el conocimiento y la potenciación de las emociones positivas. Terminamos con este post hablando del amor, de la compartición de las emociones positivas y de sus beneficios para la salud.

Desde la perspectiva de las emociones positivas, el concepto de amor (del que Fredrickson habla en su último libro Love 2.0) es un sentimiento que se experimenta en compañía. Desde la perspectiva científica Fredrickson define lo que NO es el amor, refiriéndose a conceptos como la deriva sexual, la exclusividad, la durabilidad o su incondicionalidad. SÍ es, por contra, una experiencia interpersonal y transaccional marcada por momentos en los que se comparten emociones positivas, hay sincronía de comportamientos y se ejerce el cuidado mutuo. Con el tiempo el amor construye relaciones interiorizadas, lazos sociales y compromisos.

El sentido de compartición del amor lo resuelve con el concepto de "resonancia positiva", manifestada en lo que llama micromomentos, esos instantes de sincronía que confirman que las emociones positivas no las siente una persona sola sino que es un sentimiento de una persona que hace "eco" en los otros. Estos micromomentos de resonancia de positividad necesitan unas precondiciones de entorno, como pueden ser una sonrisa o un contacto visual amable.

En esta última parte del curso Fredrickson se fija también en los beneficios para la salud de las emociones positivas. Así, los micromomentos son nutrientes vitales para la salud, no solo para nuestra propia salud sino también para la salud de nuestras relaciones personales o sociales. Todo esto lo ha medido Fredrickson en su laboratorio.

Puesto que es difícil describir lo que se siente cuando se conecta con alguien, las mediciones realizadas se han centrado básicamente en los beneficios que se obtienen con la práctica de la meditación, una vía confirmada para aumentar las emociones positivas. En concreto habla de la meditación KLM (Loving Kindness Meditation), de la que ya hable aquí (Ver post).

En su laboratorio han comprobado que la meditación, practicándola siempre sin forzar los sentimientos o las emociones, tiene efectos estables y duraderos, entre otros, en el corazón, en el cerebro e incluso en los niveles de glucosa en sangre. Se ha confirmado la existencia de una "espiral ascendente" que va mejorando nuestra capacidad de experimentar micromomentos de conexión y de compartir las emociones positivas a medida que vamos frecuentándolas.

Analiza también los beneficios en el sistema inmunológico. Según estudios actuales el ADN no cambia pero si se puede modificar la forma en que se expresan los genes, por ejemplo con las emociones positivas. En sus estudios creen haber demostrado un efecto causa-efecto y una acción a nivel molecular de las emociones positivas. Según su modelo, las interpretaciones de los hechos (ver modelo del primer post sobre el curso) las podemos controlar e incluso podemos influir en ellas con la experiencia adquirida.

Como los músculos, el sistema inmune tiene plasticidad y el uso diario de las conexiones sociales lo fortalece. Si no lo hacemos habitualmente podemos estar erosionando nuestras capacidades relacionales. De lo que se deduce que hay que fomentar las interacciones personales, hasta tal punto que han estudiado que tras meses de procurar tener más contactos sociales se disfruta más porque se produce lo que llama el savouring, un estado de disfrute que aumenta la sensación de comunidad.

La reflexión final de este curso sobre las emociones positivas es que estas son muy contagiosas por lo que hay que procurar fomentarlas. Además su consideración llega a cambiar después de conocer lo que son los micromomentos y la resonancia. Con las conexiones no solo estamos mejorando nuestra salud sino que estamos dando salud a los demás. Por lo tanto, no hay que dejar pasar estos momentos, hay que ser conscientes de ellos y vivirlos plenamente. Por último, hay que evitar rutinas que no os dejen ver esos momentos. Son cosas que quitan poco tiempo y tienen gran repercusión personal.

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