11 may. 2017

El instinto de superioridad

En un post de hace algún tiempo (Ver post) hablaba del perfeccionismo y me comprometía para hablar de varios temas, entre ellos sobre Alfred Adler y el instinto de superioridad en los humanos. Los tenía pendientes pero no olvidados, aquí va el primero de ellos.

Es conocido que Sigmund Freud buscaba la razón de casi todos, por no decir todos, los trastornos psicológicos en la sexualidad. En respuesta a esta polémica adjudicación, otros psicólogos intentaron buscar razones diferentes, entre ellos Alfred Adler, uno de sus principales discípulos junto con Jung, que aportó otros factores dominantes como el social y el profesional. Entre los primeros destacaba el concepto de instinto de poder manifestado en sentimientos de superioridad e inferioridad.

Para diferenciarse del psicoanálisis de Freud, Adler fundó la “psicología individual” para centrarse en investigar lo que denominó como "estilo de vida" de los individuos, formado por el tipo de respuesta a sentimientos de inferioridad y al anhelo de hacerse valer, o sea el sentimiento de superioridad. A través del estilo de vida este médico y psicólogo vienés creía que se podía estudiar el desarrollo de un individuo y por tanto aplicar la mejor terapia a sus posibles trastornos psíquicos.

Por un lado, el complejo de inferioridad se manifiesta cuando una persona, por diversas razones, tiene la sensación de que es el objetivo a despreciar de otros semejantes y se siente rechazado y con menor valor que otros, sobre todo con los que tiene más cercanía. Muchas veces este sentimiento es totalmente inconsciente.

Las respuestas son diversas pero, con frecuencia, los individuos se ven impulsados a la sobreactuación con la que intentan compensar esa sensación de inferioridad. Esta forma de proceder puede tener como consecuencia un comportamiento excesivo pero en otras ocasiones puede ser un agente modificador en positivo de nuestra propia motivación y autoestima. En el primer caso, para imponerse el individuo tiende a despreciar a los demás para subir su autoestima. En el segundo caso, lo que era un complejo se puede transformar en un incentivo motivante.

Por otro lado, el complejo de superioridad, puede, según Adler, representar una manera de compensar el sentimiento de inferioridad mal resuelto, centrándose el individuo en magnificar aquellas cosas que piensa pueden ocultar las otras en las que se considera inferior. Sería entonces una reacción a ese sentimiento de inferioridad no expresado explícitamente que se traduce en un trastorno de la personalidad con comportamientos prepotentes con los demás.

Para Adler habría personas con predisposición a la neurosis que tendrían una hipersensibilidad para sentir inferioridades, imaginarias o reales, junto con una hiperreactividad que afecta a su vida relacional. Mientras que estos individuos terminan por ser incapaces de mantener relaciones naturales o espontáneas, pues siempre buscarán compensar supuestas inferioridades con sobreactuaciones banales, los individuos que no siente la inferioridad no tratan de impostar una superioridad y, finalmente, los individuos que son claramente superiores así son percibidos por los otros y no necesitan ninguna manifestación exterior.

En resumen, Adler plantea como una neurosis el afán de dominio de los individuos, que en el fondo se sienten inferiores, y que se utiliza como una barrera de seguridad ante el miedo a ser inferior.

Hay muchas ideas de Adler que sería interesante añadir aquí pero en otro momento porque esto ya ha quedado algo largo. Por ejemplo, de su concepto de "sentimiento de comunidad", con el que quería expresar su idea de que el individuo se debe entender y estudiar como un ente integrado en una comunidad, hablaré de ello en algún momento por hoy nada más.

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