12 sept 2020

Espiritualidad en tiempos difíciles

Volvemos, después del verano más extraño que recuerdo y con muchas dudas rondando la cabeza. A pesar de ello, el estío es siempre tiempo de lecturas y reflexiones, de viajes y experiencias que enriquecen y dejan enseñanzas vitales. Hablaré aquí de alguno de los libros que he leído y alguna cosa más. De momento, para tomar tierra suavemente, me gustaría hablar de un interesante comentario que he oído este verano a Tal Ben-Shahar. Este ilustre psicólogo israelí ya ha aparecido varias veces en este blog.

Después de muchos años de ejercer de profesor en Harvard ahora es un consultor muy cotizado y ha puesto en marcha la Happiness Studies Academy, donde se puede hacer un curso online sobre felicidad, el Certificate in Happiness Studies.

El curso es muy caro, no lo pienso hacer evidentemente, pero de vez en cuando Ben-Shahar cuelga en las redes sociales pequeños videos promocionales que explican los temas a tratar en el curso. En uno de esos videos hablaba el otro día de la "Espiritualidad". Me ha hecho reflexionar y recordar algo que en su día agradecí a otro conocido de este blog, me refiero a Fernando Savater y su libro de ensayo, poco conocido pero esplendido, La vida eterna.

En ambos casos el contenido es parecido y dan mucho juego para la reflexión.Un ateo no cree en Dios, sea de una religión monoteísta o politeísta. Savater, para hablar de la muerte y nuestro deseo de inmortalidad, intentaba en su ensayo explicar cómo puede alguien inteligente creer de verdad en Dios, en el más allá o en todo lo relacionado con lo sobrenatural y, menos que nada, en sus representantes eclesiásticos. Hablaba Savater de una espiritualidad sin fe ni Dios, de una laicidad razonable y libre. No es tema para tratar ahora pero me da pie para comentar el motivo de este post.

Tal Ben-Shahar propone la espiritualidad como uno de los pilares de la felicidad. Se pregunta ¿cómo se puede experimentar la espiritualidad? Obviamente, uno de los caminos es la religión, creer en Dios, sin más. Pero hay otra vía, más desarrollada y razonable, para los que no creen en ningún dios pero sí que desean experimentar la espiritualidad. Ben-Shahar propone la búsqueda de un sentido a nuestras vidas como solución a su pregunta. Experimentar espiritualidad es encontrar significado, propósito y sentido a la vida.

Puede parecer una reflexión simple pero no lo es tanto. Ya no hay disculpa para refugiarse en una creencia religiosa como forma de combatir el miedo a la muerte o como deseo de inmortalidad. De la ilusión de creer, como lo definía Savater, se puede prescindir mediante una espiritualidad laica que aporte seguridad al ser basada en una existencia con sentido.

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