31 jul 2020

La aventura de la vida seguirá después del verano, o más tarde

La vida es una aventura inesperada, improvisada, no tiene más guion que el que vamos escribiendo a base de errores y fracasos, de renunciar a sueños irrealizados o irrealizables. Pero, de vez en cuando, nuestro borrador de guion se convierte en algo creíble y realizable, aparecen las certezas, alcanzamos aquello que tanto hemos anhelado y avanzamos. Así, de página en página, una tras otra, vamos completando esta aventura.

Sartre veía la vida como un proyecto vivido subjetivamente, para él nada existe previamente a ese proyecto, el hombre no es nada más que su proyecto, no existe nada más que en la medida en que se realiza, nosotros podemos ser lo que hayamos proyectado ser. Como sostenía el existencialismo, la existencia precede a la esencia. De ser así, no hay excusas, no hay determinismo: "el hombre es libre, el hombre es libertad", Sartre dixit.

Yo también creo firmemente que solo nosotros somos los responsables de nuestra existencia y de la de todos nuestros semejantes. Es una cuestión de actitud, de tener pasión por vivir una vida mejor y ayudar a que los demás nos acompañen en la aventura.

Que ¿a qué viene esto?, pues no lo sé muy bien, solo sé que cierro este blog por una temporada y me voy de aventura, a vivir. Está siendo un año para olvidar, en muchos sentidos, y eso se ha notado en este blog por la escasez de contenidos, pido disculpas por ello. Volveré y seguro que seguiré sin haber encontrado el definitivo sentido a la vida pero habiendo disfrutado en la búsqueda.

Ya lo dijo Viktor Frankl con palabras sencillas, vivir también significa asumir la responsabilidad de buscar respuestas a las preguntas que la existencia nos plantea y cumplir con las obligaciones que la vida nos determina en cada momento. El sentido de la vida de cada uno es diferente, varía por momentos y nunca es definitivo, no está escrito, hay que buscarlo, crearlo. Yo soy más de preguntas que de respuestas. Cuando me pregunto soy libre, cuando respondo me ato, pero procuro cumplir con mis obligaciones. Este verano seguiré buscando y evitando la estupidez. Sí, si hay algo que no soporto es la estupidez.

Este verano huyamos de la estupidez, entendida como la mala costumbre de muchos de refugiarse en el pensamiento fácil, en conformarse con lo obvio o lo que se les transmite como la dogmática verdad sin cuestionar nada y encima asumiéndolo como propio y defendiéndolo a capa y espada. Todos hemos sido estúpidos alguna vez, pero lo verdaderamente válido es darse cuenta de ello y evitarlo. No a la indiferencia, no al servilismo, sí al cuestionamiento, a la capacidad de pensamiento crítico y al dialogo informado.

Adelante, hay que huir del determinismo orgánico o psicológico.

¡¡¡A DISFRUTAR DEL VERANO!!!

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