14 feb. 2012

La memoria también se puede entrenar y mejorar

Anda estos días por España el periodista americano Joshua Foer, ganador con 24 años (en el año 2006) del Campeonato de la Memoria en Estados Unidos (WWE United States Championship). Está presentando su libro Los desafíos de la memoria (Moonwalking with Einstein), publicado por Seix Barral, donde cuenta cómo se animó a competir y cómo se preparó para el concurso de memoria.

Como él describe: "El mejor truco es la memoria visual. Consiste en asociar lo que se quiere recordar a una imagen concreta y situarla en un entorno que nos resulte familiar. Es una vieja estrategia, basada en los "palacios de la memoria", inventados por los antiguos griegos en el siglo V antes de Cristo".

Los psicólogos hablan de "codificación elaborada" como la capacidad de transformar una información que queremos recordar en algo difícil de olvidar mediante una asociación con algo que ya conocemos y recordamos fácilmente. En el caso de los palacios de la memoria se trata de asignar cada porción de información a un edificio conocido para que al visitarlo mentalmente recordaremos la información asociada a él.

Parece fácil pero es necesario entrenar y ser constante. Esto es lo que hizo Joshua Foer para prepararse, dedicar todos los días unos minutos para mejorar las asociaciones y facilitar que la información memorizada surgiera de forma espontanea y se convirtiera en recuerdos inolvidable. Durante meses se preparó para un concurso en el que los participantes tienen que memorizar una serie de nombres, cartas, números, rostros, 500 palabras, un poema, etc.

Es importante también fijar muy bien la atención para no distraerse si queremos que algo se quede grabado en nuestra memoria. En esto se puede comentar, por ejemplo, lo que se comenta en el libro El punto ciego de Daniel Goleman (ver en Libros recomendados) sobre nuestra capacidad de generar puntos ciegos de la experiencia que se ocultan en nuestro interior.

El autor, Joshua Foer, llama la atención del peligro que suponen las nuevas tecnologías porque propician que no nos esforcemos en recordar cosas porque sabemos que están almacenadas en un ordenador o en el smart phone. Está demostrado que cuando sabemos que un dato está almacenado no hacemos esfuerzo por memorizarlo, se trata según sus palabras de "un olvido epidémico. Nuestra cultura vive en una epidemia de amnesia que le conviene a muchos".

Leyendo varias noticias que se han publicado estos días me ha recordado cuando de joven leí las hazañas de Funes el memorioso, cuento de Jorge Luis Borges. Funes tardaba 24 horas en recordar lo que había hecho en un día, qué angustia, ¿verdad?

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