2 sept. 2012

Vivir es un asunto urgente

Este pequeño pero intenso libro de Mario Alonso Puig lo compré cuando asistí a las conferencias del "Ahora tú". Lo he leído este verano y realmente no tiene desperdicio, es preciso y directo. Alonso invita a reflexionar sobre muchos aspectos: el estrés, el miedo, nuestra fuerza interior, las diferentes formas de comunicación y, sobre todo, quiere enseñar a controlar las riendas de nuestro destino, que lo consiga depende mucho del lector.

Como refleja Álex Rovira en el prólogo, Alonso abre los ojos a la posibilidad de un redescubrimiento personal e invita a salir al ruedo y confiar en nuestras capacidades ocultas (o hasta ahora ignoradas), dejando de lado la costumbre de limitarnos a ser meros espectadores de lo que nos pasa, todo ello a través de la motivación y el compromiso con el otro. El cambio personal es el único camino, sin retorno, a seguir si queremos llegar a realizar nuestro verdadero ser.
 
Sería imposible resumir aquí lo que contiene este libro, a pesar de que como ya he dicho se trata de un libro corto. Hay un aspecto recogido de forma magistral que es la comunicación con los demás. Alonso sugiere partir más del papel de "explorador" que del de "experto". De este modo, sugiere, ampliaremos los horizontes de nuestra visión de la realidad y siempre se verá enriquecida en el marco de un intercambio basado en la humildad y la honestidad. La meta debe apuntar hacia el "comprender para conectar" y no hacia el "convencer para dominar".
 
Según recuerda Alonso, nuestras formas de actuar impiden que comprendamos a los demás y hacen imposible que éstos nos vean como realmente somos. Lo peor que se puede hacer para crear una conexión con otro ser humano es defenderse o contratacar cuando oímos algo que no nos gusta, eso imposibilita que se pueda crear un vínculo basado en la confianza. La clave para conectar no es juzgar, sino primero preguntar y, segundo, escuchar.
 
Finalmente, lo importante es comunicar de forma que no sólo transmitamos información sino que también generemos cercanía, entendimiento y conexión porque la realidad es que lo que hace que una persona cambie no es lo que le decimos, sino lo que ella descubre.
 
Un tema nuclear del libro es el estrés (distingue entre el positivo o eustrés y el negativo o distrés). Para Alonso, la clave no es eliminar el estrés, sino gestionarlo adecuadamente, y para poder hacerlo es importante conocer su naturaleza, sus causas, sus orígenes y aquellas consecuencias que se derivan de no lograrlo. Por eso, las personas que expresan sus emociones suelen gestionar mucho mejor su equilibrio emocional. El distrés, según Alonso, perjudica de una forma notable nuestra salud y nuestra vitalidad.
 
Para Alonso, uno de los principales orígenes de nuestro distrés es nuestra incapacidad para decir no sin sentirnos culpables. El segundo es que con frecuencia no tenemos claras nuestras prioridades y dejamos que sean otras personas las que las decidan por nosotros. El tercero residiría en nuestra falta de coraje para dar la cara por nuestros valores. El cuarto de los orígenes es que nos cuesta muchísimo hablar con honestidad de nuestro sentir y a base de no mantener una conversación clara de forma inminente, solemos esperar a que llegue la ocasión propicia, la cual nunca acaba de llegar.
 
Por eso, el logro muchas veces está más relacionado con el corazón que ponemos en las cosas que con nuestra inteligencia aparente o el conjunto de nuestros conocimientos. El único fracaso es la incapacidad de no aprender de las caídas y de no levantarnos siempre una vez más a pesar de los descalabros.
 
Y lo que es el meollo del libro, Alonso recuerda que en nuestro interior tenemos muchos más recursos de los que pensamos para hacer frente a los desafíos y las incertidumbres. Todo el potencial creativo que encierra nuestro cerebro está muy influido por la situación emocional que experimentamos en cada momento. Si nos sentimos alegres, entusiasmados, apasionados por algo, la creatividad tiende a fluir. De hecho, las personas creativas, en líneas generales, suelen poner una gran pasión en lo que hacen.
 
Para terminar, una referencia sobre lo que Alonso opina que lo que más nos impide llegar a ser nosotros mismos, el miedo. Como dice Alonso, "Cuando el miedo nos domina, nuestro corazón se desboca, nuestro cuerpo se tensa y nuestro cerebro no funciona bien. En ese momento sentimos que nuestra vida peligra y atacamos, nos aislamos o huimos. Ninguna de estas reacciones permite que tratemos a los demás como si los quisiéramos, porque nadie quiere a alguien a quien teme y nadie teme a alguien a quien de verdad quiere. Cuando uno se aleja de los demás también se aleja de sí mismo y por eso uno en lugar de aprender a quererse, aprende a temerse. Comprender la naturaleza de nuestro miedo nos abre la puerta a poder experimentar la naturaleza del verdadero amor, aquel que, por no ser razonable, alcanza lo que no parece posible. Está en cada uno de nosotros el decidir que quien va a triunfar en nuestra vida es el amor y no el miedo".

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