3 feb. 2013

Pensar rápido, pensar despacio, según Daniel Kahneman

Completo lo dicho anteriormente (Ver post) sobre el último libro de Daniel Kahneman Pensar rápido, pensar despacio (Editorial Debate). Tengo que decir que el libro se debe leer con mucha atención porque abundan las referencias a estudios sobre la toma de decisiones, estadísticas e incluso presenta ejercicios que merece la pena experimentar y asimilar con sumo cuidado. En el primer post sobre el libro ya expliqué brevemente mis impresiones de las tres primeras partes del libro. Corresponde ahora, por tanto, hablar del resto y quizás, para no hacer esto muy largo, en otro siguiente hacer una reflexión global sobre el libro.

Si empezamos por la cuarta parte, en ella Kahneman se detienen en el modelo de la elección que publicó junto con Amos Tversky en 1979 (Prospect theory). Se adentra de lleno en los temas económicos analizando la naturaleza de las decisiones y la suposición de que los agentes económicos son racionales y siempre buscan maximizar su utilidad de acuerdo a la teoría clásica. Su exposición la actualiza con el modelo de los dos sistemas (Sistema 1 y Sistema 2) de forma que "las elecciones humanas se apartan de las reglas de la racionalidad por la desafortunada tendencia a tratar problemas de forma aislada cuando las decisiones vienen conformadas por características ilógicas instaladas en los problemas de elección".

La quinta parte es de las más sustanciosas. Describe sus investigaciones sobre la distinción entre dos yo: el "yo que experimenta" cosas y el "yo que las recuerda", que no tienen los mismos intereses. Es aquí donde habla de felicidad, de una psicología más hedonista y analiza la naturaleza de la felicidad y sus causas. Su tesis es que siempre que nos preguntan por nuestra sensación de felicidad hablamos de lo que recordamos, pero advierte que la memoria tiene poca fiabilidad y normalmente habla el "yo que recuerda" no el "yo que experimenta". El punto crítico es que el "yo que recuerda" no da importancia a la duración de las experiencias y solo se fija en el nivel de sensaciones y cómo acaba la experiencia. Cómo dos yo en un mismo ser pueden buscar la felicidad es algo que plantea cuestiones difíciles, tanto para los individuos como para las sociedades. Para medir el bienestar de la población habría que preguntar muchas veces y hacer estadísticas comparativas.

Un capítulo a modo de conclusión examina, en orden inverso, las implicaciones de tres distinciones hechas en el libro: entre el "yo que experimenta" y el "yo que recuerda", entre el concepto de agente en la economía clásica y en la economía conductual (que toma ideas de la psicología) y entre el automático Sistema 1 y el esforzado Sistema 2.

Se incluyen dos apéndices muy interesantes que fundamentan lo que desarrolla en este libro. El primero es El juicio bajo incertidumbre: heurísticas y sesgos escrito por Amos Tversky y Daniel Kahneman, publicado originalmente en la revista Science en 1974, en el que describían los atajos simplificadores del pensamiento intuitivo y 20 sesgos con los que demostraban el papel de la heurística en los juicios. El segundo apéndice es Elecciones, valores y marcos escrito por los mismos autores pero en orden inverso, publicado en el Congreso Estadounidense de Psicología celebrado en agosto de 1983, en el que resumían su conocida teoría de las perspectivas y su estudio de los efectos marco ("las influencias injustificadas de una formulación sobre creencias y preferencias").

Mi impresión global al terminar el libro es que lo he leído quizás demasiado deprisa, probablemente por la presión de publicar mis comentarios en este blog, y que lo voy a leer otra vez, sobre todo la última parte en la que habla de los dos yo. Se convierte así en un libro imprescindible de consulta y relectura. Lo que sí me apetece ahora es hacer una impresión general del libro en un nuevo post, porque este ya es demasiado largo.

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