7 mar. 2013

La creatividad enemiga de lo cómodo

El otro día tuve una experiencia personal que me hizo reflexionar sobre el rechazo que provoca en los humanos salirse de una situación subjetivamente considerada como cómoda. No viene al caso lo que pasó pero sí el hecho de que, como he comentado alguna vez aquí, el miedo a adentrarnos en territorios desconocidos es un gran limitador de la innovación y la creatividad.

Tanto en el ámbito laboral como en el personal, es necesario ser conscientes de que transitar por zonas en el límite o más allá de lo cómodo es altamente beneficioso. Los hábitos nos alejan casi siempre de actitudes novedosas y creativas porque, sin darnos cuenta, nos metemos en un círculo vicioso que degenera en vicios, dependencias o aburrimiento que hacen que nuestro cerebro funcione como si estuviera encendido algún piloto automático.

Esta situación ha sido estudiada en profundidad por los psicólogos. Siempre tendemos a sumergimos en una cómoda rutina, nos encontramos a gusto en la archiconocida "zona de comodidad". Según los expertos (desconozco el autor original pero en varios cursos a los que he asistido me hablaron de ello) existen tres zonas de existencia: la comodidad, la extralimitación y el estrés.

En la primera zona es donde crecen los hábitos, los vicios, mientras que estar en la zona de estrés, la más alejada de una situación de comodidad, nos llega a abrumar e incluso a sobrepasar. La creatividad o la generación de nuevas ideas se sitúa siempre en la zona en la que se llama de "extralimitación", es decir en aquella en la que se encuentran las actividades que son un poco incomodas, por desconocidas.

Los expertos también coinciden en que transitar en esta zona y fomentar actividades no rutinarias ayuda a establecer nuevos caminos sinápticos paralelos e incluso a crear células cerebrales que facilitan el desarrollo de pensamientos creativos. La importancia de este mecanismo todavía no está totalmente estudiada pero su potencialidad es enorme.

En definitiva, no estamos hablando de reinventarse sino de habituarnos a probar cosas nuevas, por sencillas que parezcan. Se trata de forzarnos a sobrevivir en zonas poco cómodas, a enfrentarse a situaciones nuevas en las que nuestro cerebro actúa en modo supervivencia. El innovador nato está siempre explorando las muchas posibilidades que existen fuera de su zona de comodidad.

El mensaje es tan importante como que estar siempre en "zona de comodidad" puede acarrear la atrofia del cerebro y, yendo más allá, provocar demencia senil y otras enfermedades cerebrales.
Mi reflexión me ha llevado a ratificarme en que hay que seguir asombrándose por cualquier cosa, buscar nuevos campos, incluso temas que no nos gusten o con los que no estemos de acuerdo. ¡Para ser creativo, abandona la comodidad!

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