14 mar. 2014

Por qué nos excusamos tanto, ¿vale para algo?

Cuantas veces habremos oído a alguna persona cercana a nosotros, amigos o familia, expresiones del tipo: no tengo tiempo para..., no voy a saber hacer... no sé cómo hacerlo..., no estoy preparado para..., no me atrevo...., no sé dónde está..., no va a querer..., si hago tal cosa qué pensarán....Alto!, la mayoría de las veces, por no decir siempre, no son nada más que excusas que son consecuencia de una valoración errónea de la realidad y de una infravaloración de nuestras capacidades. Hoy voy a hablar de ello. Como siempre, no pretendo suplir el consejo profesional, es meramente una opinión personal.

A mucha gente no le gustan los imprevistos, todo aquello que no forme parte de nuestros planes causa incertidumbre y nos sume en la duda. Pero la respuesta puede ser muy diferente dependiendo de nuestro carácter. Dependerá, entre otras cosas, de nuestra autovaloración.

Hay personas que están todo el día haciendo planes y especulaciones sobre el futuro inmediato. Normalmente son aquellas que ante cualquier circunstancia que no esté dentro de lo que han planificado se bloquean, tienen poca capacidad para un cambio de actitud, de responder de otra manera dejando de lado los planes.

Por contra, hay otras personas que al tener una autoestima alta, o incluso cierta arrogancia en su autovaloración, no suelen hacer planes, lo que no es aconsejable en absoluto, porque no tienen miedo a afrontar cualquier evento novedoso ya que se creen capaces de poder responder de la forma adecuada o, en casos adversos, asumir los fracasos de una forma constructiva y aprendiendo para el futuro.

Podríamos decir que "aurea mediocritas", pero siempre es mejor pecar de autovaloración alta que de lo contrario. Es mejor, en los casos que se afrontan situaciones nuevas, aplicar la intuición, la espontaneidad, salir de ese piloto automático encendido (léase automatismos inconscientes frente a decisiones reflexivas) que normalmente nos provoca apriorismos que nos llevarán a la inacción. Siempre hay que tratar de tomar la iniciativa, de asumir riesgos con autoconfianza.

De esta forma, plantear excusas no es más que una forma de autoengañarnos, de sobreprotegernos. Mediante excusas que nos liberan de una obligación tratamos de protegernos para cometer un error. En el fondo es un síntoma de conformismo, de mediocridad. Además, suele ocurrir que la mayoría de los pretextos no son ciertos o son argumentos que miméticamente copiamos de otros.

Es cierto que otra forma de reaccionar es proteger nuestra baja autoestima echando la culpa a algo o alguien, siempre externo, que es otra manera de autoengañarnos. No es más que un síntoma de debilidad buscar en los demás la excusa o el apoyo que no nos creemos capaces de ofrecérnoslo a nosotros mismos. Esto al final crea una dependencia del "qué dirán" y acabamos más pendientes de buscar la aprobación de los demás. Con esta visión a corto plazo se puede subir la moral pero, casi siempre, el resultado es que baja la autoestima porque no nos creemos capaces de hacer nada sin el apoyo externo y terminamos obligandonos a no defraudar las expectativas externas.

Conclusión, es cierto que tenemos una memoria colectiva, ya hablamos de los memes con ocasión de un libro de A. Maslow (Ver post), y una carga genética que configuran nuestra forma de responder a los acontecimientos. Pero siempre es posible cambiar cualquier patrón mental que tenga tendencia a plantear excusas. Hay que fomentar la confianza en nuestras capacidades, en nuestras fuerza interna para vencer algo que se presenta que no habíamos previsto. Hay que procurar estar preparados para lo imprevisto, no solo planificando sino también aumentando la autoestima. Por último, hay que procurar cambiar las rutinas por actuaciones disciplinadas y reflexivas. Y, sobre todo, hay que olvidarse de las excusas!

Se agradecen críticas y comentarios al respecto.

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