21 jul. 2014

La caída ultradiana

Como dije en un post anterior relativo al último libro de Sonja Lyubomirsky, Los mitos de la felicidad, voy a dedicar un poco más de atención a varios temas que desarrolla en su magnífico libro. El primero será sobre lo que denomina "la caída ultradiana".

Supongo que la mayoría de los interesados en este blog ha oído hablar de los ritmos circadianos, es decir, de los ciclos que regulan el paso de los momentos en los que nos entra el sueño a cuando estamos despiertos. Se conocen así porque la palabra circadiano da idea de algo que se produce aproximadamente en un día. Es como nuestro reloj biológico interno, sensible a la luz y la oscuridad.

En relación a este concepto, Sonja Lyubomirsky habla en su libro de otro tipo de ciclo, menos conocido, el "ritmo ultradiano". Se da este nombre a diferentes etapas que se producen cada 90 o 120 minutos durante el sueño pero también cuando estamos despiertos. En la práctica, señala en su libro, esto significa que aproximadamente de una hora y media a dos horas después de levantarnos por la mañana nos sentimos especialmente enérgicos y concentrados. Pero, cuando ese intervalo finaliza, experimentamos un período de unos veinte minutos en los que sentimos fatiga y dificultad para la concentración. Esos minutos es lo que se conocen como "caída ultradiana".

Este concepto lo utiliza Sonja para recomendar que lo tengamos muy en cuenta en los casos en los que nos sentimos especialmente insatisfechos o estresados, porque es probable que pudiéramos estar pasando por una de esas caídas ultradianas. No quiere decir que esos sentimientos no puedan estar basados en un problema real, que seguramente será así, sino que tratemos de modular esos sentimientos teniendo en cuenta que pueden estar un poco influenciados o exagerados por el momento en el que los tenemos. La mejor demostración de ello es que muchas veces, pensando a posteriori en esos momentos de insatisfacción, ya sea en el trabajo, los amigos o la familia, creemos que pudo ser un comportamiento un poco irreflexivo y efímero.

Por ello, aconseja ser conscientes de que el ritmo ultradiano se repite a lo largo del día, y que los momentos en que nuestros cuerpos pasan de un pico de energía a un punto mínimo de letargia son propicios para que se produzcan nuestros pensamientos pesimistas. Antes de actuar guiándonos por una decisión precipitada, recomienda neutralizar las caídas ultradianas tomándose un descanso que relaje y permita cambiar de onda. Si los pensamientos persisten, entonces será el momento de tomárselo más en serio.

Está claro que, salvo casos extremos, no estamos permanentemente insatisfechos y experimentemos el malestar o la desesperación de forma periódica. Si llegamos a comprender este hecho, y que podemos haber entrado en un momento de caída ultradiana, es probable que podamos prever esos momentos y vivirlos de una manera muy diferente, incluso evitarlos.

Este concepto, como explica Sonja, es utilizado ya en temas de rendimiento laboral enseñado para formar a ejecutivos y líderes para evitar los ritmos ultradianos del personal. Se trataría de detectar estos períodos de veinte minutos de baja concentración, que en algunos casos se suelen combatir comiendo una chocolatina o fumando un cigarrillo, y tomar un descanso o hacer algo totalmente diferente que facilite la revitalización.

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