31 jul. 2014

Los límites emocionales en las relaciones personales

Hoy voy a recomendar un artículo aparecido en la Harvard Business Review con el título The Emotional Boundaries You Need at Work. Está escrito por Greg McKeown y me lo recomendó el otro día mi amigo Pablo, gracias. Esta vez no lo incluyo en el apartado de "Recomendaciones" porque creo que merece la pena dedicarle un post específico. El artículo en cuestión (Ver artículo) se refiere a cómo gestionar mejor nuestras relaciones, tanto en el trabajo como en casa, mediante el establecimiento de dos filtros, uno para protegernos de los otros y otro para proteger a las otras personas de nosotros mismos.

El primer filtro, con el que nos protegemos de los demás, se debe aplicar para filtrar la información que nos llegan de otros, ya sea opiniones, emociones, consejos..., tratando siempre de modular lo que recibimos de acuerdo a la fuente de donde nos llega. Con el segundo filtro protegemos a otras personas evitando "abrir" demasiado la comunicación, el filtro permite modular lo que se comparte con los demás y cómo se hace, porque puede haber ocasiones en las que con un exceso de comunicación podemos resultar demasiado agresivos o dominantes con los demás.

Aprender a utilizar estos dos filtros es complicado porque podemos quedarnos cortos, poniendo unos filtros demasiado bajos, o pasarnos, con filtros muy altos, y hacer que se produzcan conflictos en las relaciones. Esto está muy bien explicado en el artículo utilizando lo que Terrence Real denomina, y utiliza en sus trabajos, "The Relationship Grid” (de su libro The New Rules of Marriage: What You Need to Make Love Work, Random House, 2007). Lo copio aquí para saber de lo que estamos hablando:


Como se puede ver hay cinco posibles situaciones según apliquemos los filtros mencionados. La peor situación es la que llama Volatile, cuando los dos filtros son bajos, porque se actúa como un "animal herido". Por contra, cuando ambos filtros son demasiado altos, lo que llama Walled off, es como si estuviéramos amurallados porque estamos siendo sobreprotectores de lo que decimos y de lo que absorbemos. Entre medias estaremos siendo dominantes (Overbearing) o vulnerables (Vulnerable).

Cuando encontremos el equilibrio entre estos dos filtros nos encontraremos con el punto dulce, Sweet spot. En ese sitio tendremos la capacidad de conocer y ser conocido, podremos escuchar sin riesgo de daño permanente y hablar sin riesgo de ofender y podremos manejar relaciones complejas porque podremos adaptarnos sin perder de vista donde estamos.

Como señala el autor, con mucha razón, podemos estar en diferentes situaciones con diferentes personas. El reto consiste en averiguar dónde estamos en una relación particular y tratar de evolucionar hacia el Sweet spot, donde las relaciones prosperan.

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