20 sept. 2014

¿Está Internet cambiando nuestra mente?

A una neuróloga británica, Susan Greenfield, le llamo la atención una foto mientras estaba explorando por las redes sociales. Era la de una pareja que estaba fundida en un abrazo dentro de un tren en Hong Kong. Lo curioso era que cada uno de ellos tenía la cabeza apoyada sobre el hombro del otro mientras miraba el teléfono móvil que sujetaba a la espalda del otro. Es fácil imaginar la escena y esbozar una sonrisa, o no!

Efectivamente, podría ser gracioso pero...desde hace varios años Susan Greenfield llevaba advirtiendo sobre los peligros de los ordenadores e Internet desde el momento en que se alojan en nuestro bolsillo y han inundado nuestras vidas. Sobre ello, sobre los peligros del mundo digital, había escrito artículos periodísticos e impartido conferencias.

Así lo cuenta la revista The Economist en una reciente reseña sobre el último libro de Susan Greenfield, titulado Mind Change: How Digital Technologies are Leaving their Mark on our Brains (Ver artículo). Si bien las críticas al libro son más bien negativas, no por lo que cuenta, porque prácticamente casi todos los expertos coinciden en ello, sino por la falta de concreción empírica, creo que merece la pena comentarlo en este blog.

Según se recoge en la reseña, en el libro se hace hincapié en la capacidad del cerebro para adaptarse a los estímulos, algo ya conocido. Es esa capacidad de adaptación ("plasticidad") la que puede alterar la estructura física del cerebro por medio de la creación o destrucción de conexiones entre las neuronas, mecanismo fundamental para el proceso de aprendizaje del cerebro. Como dice, "el cerebro al irse a dormir por la noche no es el mismo que el cerebro con el que se despierta por la mañana".

De esta forma, en el libro avisa que el mundo digital nos está llevando a vivir en un facsímil digital de la realidad, afectando a la memoria, atrofiando las habilidades sociales y, en general, modificando el cerebro en negativo Así, los videojuegos hacen a sus jugadores violentos, las redes sociales, como Facebook, hacen a sus usuarios solitarios, socialmente inadaptados y envidiosos y los buscadores de contenidos, como Google, están creando una generación que da respuestas superficiales a preguntas triviales, afectando a su capacidad de reflexionar en profundidad.

Termina describiendo un futuro en el que la gente no sería capaz de internalizar nada, necesitando para cualquier debate intelectual un ayudante digital de bolsillo. Señala, además, que tanto Japón como Corea del Sur son los países cuyos jóvenes han adoptado más la tecnología y que tienen muy bajas tasas de natalidad, concluyendo que las redes sociales podrían incluso terminar por afectar a la práctica del sexo.

No es la primera vez en la historia que se defienden teorías catastrofistas ante ciertas novedades, pero quizás esta vez las cosas sean diferentes, y el auge de la web, las redes sociales y los videojuegos realmente puedan tener efectos profundos en la sociedad. Habrá que andar con cuidado en el mundo digital.

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