31 ene. 2015

Tratado sobre la tolerancia y Cándido

Varias veces he pensado publicar algún post sobre los hechos ocurridos recientemente en París, me refiero al atentado en la redacción de la revista satírica Charlie Hebdo. Me he animado a hacer una referencia a ello a raíz del éxito que está teniendo en Francia la reedición del Tratado de la tolerancia de Voltaire, algo de lo que todos tenemos que alegrarnos.

Resulta gratificante que uno de los consuelos que han buscado los franceses sea la lectura, seguramente relectura, del libro de François Marie Arouet (nombre verdadero de Voltaire) porque representa una respuesta razonable, razonada y, sobre todo, constructiva. Dentro de esta revisión del libro, se está recordado nuevamente la conocida frase de Voltaire en la que afirmaba que "debe ser permitido a cada ciudadano no creer más que es su razón y pensar lo que esta razón, luminosa o errónea, le dicte".

Igualmente, se ha recordado que Voltaire fue el autor de la muy utilizada frase, seguramente más utilizada que asumida, en relación a que: "no comparto lo que dices, pero defenderé hasta la muerte tu derecho a decirlo".

Dicho esto, aprovecho la ocasión para retomar y recomendar otro libro de Voltaire, me refiero a Cándido, que llevaba como subtítulo "o el optimismo". Gracias a este revival me he dado cuenta de que no ha aparecido hasta ahora en este blog ninguna referencia a estos dos libros de Voltaire, sobre todo al segundo por su directa inmersión en el optimismo.

Me quedo por tanto con el compromiso de dedicar un post a este magnífico libro que, además de ser un canto a la individualidad, es una novela de aprendizaje de un protagonista que reivindica su optimismo en un mundo hostil.

Volveré así a disfrutar de este paradigma de denuncia en el que Voltaire aprovecha para ironizar sobre la intolerancia, el fanatismo, las guerras, las religiones o las sociedades corruptas, todo ello de máxima actualidad. Lo que Cándido va aprendiendo de la mano de Pangloss, en base a la estupidez y maldad de sus semejantes que configuran un engranaje aparentemente estable ("el mejor de los mundos posibles" según Pangloss), le hace proponer, desde su aparente inocencia, que construyamos otro mundo mejor a nuestra medida y a nuestra mano.

Es en definitiva un manual para personas en riesgo de tirar la toalla porque, desde cierto punto claudicante, tiene una importante carga optimista desde el momento en que propone "es necesario de cultivar nuestro jardín" (últimas frase del libro). Hablaremos de ello (Ver post).

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