11 jun. 2015

El optimismo es el arte de vivir con esperanza

Así terminaba su artículo Enrique Rojas en una más de sus habituales colaboraciones para el periódico ABC. Bajo el título de "Aprender a pensar en positivo", incluía unos consejos para ayudar a tener un pensamiento más positivo. Recomiendo leer el artículo pero para los más perezosos aquí van algunas ideas de las que incluye Rojas en su artículo.

Al margen de reiterar la recomendación de su lectura, me gustaría destacar tres cosas del artículo. Primero, la definición que ofrece del optimismo: "El optimismo es una actitud caracterizada por la tendencia a descubrir más lo positivo que lo negativo y a ver o esperar lo mejor a pesar de las apariencias".

Para Rojas el optimismo es una forma positiva de captar la realidad y, lo que me parece más importante, asegura que ser una persona positiva es algo que se aprende, que es una tarea personal que lleva tiempo. Es decir, que no es algo genético, sino adquirido. Y en ello la vida es la gran maestra porque nos permite ir acumulando experiencia, "un saber acumulado de acontecimientos de muchos años que forman un magma en nuestro subsuelo y nos muestran unas lecciones rotundas".

Para complementar su definición de optimismo, incluye dos referencias a dos personalidades en la materia de las que aquí hemos hablado largo y tendido: Martín Seligman y Daniel Kahneman. Del primero recuerda la idea de que el optimismo es una pretensión que se alcanza teniendo la idea en la cabeza de que todo puede mejorar, por muy adversos que sean los acontecimientos personales. Así, el optimista propone soluciones buscando alternativas y atajos que lleven a un paisaje mejor. De Khaneman recuerda su tesis de que todo depende del análisis que uno hace de los sucesos ya que la clave está en interpretar mejor la realidad.

Puesto que Rojas cree que el pesimismo goza de un prestigio intelectual que no merece, recomienda dos piezas con las que trabajar la conducta: la confianza y la seguridad en uno mismo.

Lo segundo que quiero resaltar son sus cuatro recomendaciones para tener un pensamiento positivo, estas son, resumidas:

1. Por debajo de los acontecimientos negativos, se esconde una carta buena que toca a cada uno descubrir. Se necesita querer y paciencia. Lo primero es determinación; lo segundo, saber esperar y saber continuar.

2. Hay que levantar la mirada y dejar lo inmediato por lo mediato. Esa es la mirada inteligente.

3. Hay que aprender a crecerse ante las dificultades. Nada de derrotismo o victimismo.

4. El optimista es un luchador nato. No se viene abajo cuando las cosas se ponen difíciles o no salen como él esperaba. Si se practica la perseverancia, poco a poco se convierte en una segunda naturaleza.

Finalmente, en tercer lugar, me gustaría resaltar a las dos personas que plantea como ejemplos de estas recomendaciones: Tomás Moro y Steve Jobs. Del segundo ya comenté aquí algo sobre él (Ver post) pero de Tomas Moro la verdad es que no y es un tema que me quedo como pista para investigar.

Además de la frase que da título a este post, enrique Rojas finaliza el artículo con otra frase genial: "La vida es como la navegación a vela. El pesimista se queja del viento. El optimista espera que cambie. Y el realista ajusta las velas".

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