31 jul. 2015

La explicación científica de por qué comemos ciertos alimentos

La revista americana TIME despide el mes de julio con una noticia sobre la alimentación y la felicidad (Ver artículo). Me parece una buena forma de despedirnos para descansar durante el mes de agosto. En septiembre volveré con algunas cosas que tengo pendientes. Buen verano y a comer, o beber, mucha Comfort Food.

Así, Comfort Food, es como denominan en un reciente estudio, que cita el artículo de TIME, a cierta comida que nos produce experiencias positivas, más allá de las puramente gastronómicas. No sólo queremos comerla por su atractivo como alimento sino que hay algo más y es que también nos recuerda nuestras relaciones sociales. Eso puede ayudarnos a sentirnos mejor cuando estamos solos o más contentos aun cuando estamos acompañados.

Jordan Troisi, profesor de psicología en The University of The South en Sewanee (Tennessee, EE.UU.) ha concluido en su estudio que las personas con fuertes relaciones sociales prefieren el sabor de la Comfort Food cuando experimentaron sentimientos de aislamiento social. Según el estudio, cierta comida, como puede ser la que conocemos como comida casera, nos hace recordar a familiares o amigos a los que en cierto momento hemos asociado a esos alimentos y podemos estar echando en falta. Eso también suele ocurrir cuando en algunas fiestas o reuniones sociales es común que se repitan ciertos Comfort Food que terminan por convertirse en tradiciones.

Es decir, los investigadores sugieren que cuando asociamos determinados alimentos con momentos felices de nuestra memoria los efectos son profundos, impactando no solo en el sabor de los alimentos sino también en lo bien que sentimos. Por supuesto, la Comfort Food es diferente de persona a persona.

Algo muy similar, ya conocido, ocurre con los olores. En otro estudio reciente comentado en el artículo, en este caso de la Commonwealth University de Virginia (EE.UU.), la investigadora Chelsea Reid utilizó 12 aromas diferentes con 160 personas, llegando a la conclusión de que los olores pueden provocar sentimientos de pertenencia, recuerdos autobiográficos y nostalgia.

Según Reid, los olores pueden ser particularmente propensos a evocar la nostalgia por el fuerte vínculo entre los olores y la memoria, y la memoria autobiográfica en particular: "El bulbo olfatorio, que está implicado en el sentido del olfato, está vinculado a las áreas del cerebro asociadas con la memoria y las experiencias emocionales."

En definitiva, los seres humanos tenemos necesidad de pertenencia y una forma de estar cerca de la gente que nos interesa puede ser recordándola a través de la Comfort Food o experimentando sensaciones agradables con olores evocadores.

Buen verano y a comer, beber y oler mucho.

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