31 oct. 2015

El conocimiento y la potenciación de las emociones positivas

Tenía pendiente continuar con los comentarios sobre el curso online (MOOC) de Psicología Positiva, en la Universidad de Carolina del Norte (EE:UU:), impartido por Barbara Fredrickson a través de la plataforma Coursera. Ya hablé de él en este blog.

En la primera entrega (Ver post) terminaba con el concepto del "sesgo de negatividad" con el que Fredrickson describe nuestra predisposición a no reconocer o experimentar emociones positivas. Para superarlo, lo primero que recomienda es conocer bien las emociones y así estar preparados para reconocerlas y asimilarlas.

Incluye una relación de diez emociones positivas que ordena por su frecuencia en la que ocurren en las experiencias cotidianas de la gente. Las incluyo con el término inglés que ella utiliza con una posible traducción: Joy (alegría, placer), Gratitude (gratitud, agradecimiento), Serenity (tranquilidad, serenidad), Interest (interés, beneficio), Hope (esperanza, ilusión), Pride (orgullo, amor propio), Amusement (entretenimiento, diversión), Inspiration (inspiración), Awe (admiración, asombro) y Love (amor).

De cada una de ellas analiza las circunstancias en las que se producen, las valoraciones que hacemos de ellas y cuáles son sus consecuencias a largo plazo, es decir cómo pueden cambiarnos cuando las experimentamos de forma habitual. No es momento ni sitio para detallar cada una de ellas, lo importante son las conclusiones a las que llega sobre los efectos de las emociones positivas.

Un aspecto en el que hace mucho hincapié es en la diferencia o asimetría entre las emociones positivas y las negativas. Lo primero que destaca es el hecho de que los eventos positivos ocurren, en términos generales, más frecuentemente y casi nunca las tenemos en cuenta. Estamos tan inmersos en ellos que no nos damos cuenta, por eso es tan importante reconocer las emociones positivas y potenciarlas.

Además, mientras que las emociones negativas nos protegen, siempre en su justa medida, las positivas amplían y ensanchan nuestra mentalidad, nos animan a hacer cosas nuevas como si fueran "nutrientes" (aquí utiliza la metáfora de los nutrientes y su influencia en el crecimiento personal como lo hacen en el crecimiento físico) que nos ayudan a progresar como personas. Esta es la esencia de la teoría más conocida de Fredrickson: The Broaden-and-Build Theory.

Otra cuestión que diferencia las emociones negativas y las positivas es el desarrollo temporal. Mientras las negativas nos defienden de hechos puntuales las positivas actúan más a largo plazo, fortalecen nuestra mentalidad y cuanto más las experimentamos más van modificando quiénes somos, a la vez que mejoran nuestra resilencia.

Pero, afirma Fredrickson, la búsqueda de la positividad no debe llevar a banalizar las emociones negativas porque, de hecho, la negatividad es lo que nos hace humanos. Si bien lo importante de las emociones positivas no es la intensidad sino la frecuencia, no se debe tratar de forzar la búsqueda de lo positivo más allá de lo natural. Todo lo que no esté relacionado con las circunstancias y fuera de control no es bueno.

Utiliza como metáfora un barco en el que las velas y el viento nos permiten navegar, porque representan lo positivo, pero el barco no puede navegar si no tiene una quilla, que sería lo negativo (otros dirían lo realista), que nos permite controlar la navegación. En definitiva, hay que ser autentico y no forzar la necesidad de ser feliz porque puede ser contraproducente. Eso sí, Fredrickson apuesta decididamente porque se debe priorizar la positividad.

Una forma de ir progresando en esa búsqueda y priorización de las emociones positivas es realizar el Positivity Self Test. Recomienda hacerlo varios días seguidos y tratar de ir avanzando mediante la obtención de mejores puntuaciones, ya sea mejorando lo positivo o reduciendo lo negativo.

También utiliza la referencia de Rick Hanson, autor de Hardwiring Happiness, que recomienda parar y reflexionar unos segundos después de los eventos positivos para dejar que se asimilen y entren a formar parte de nosotros. Este hábito puede modificar nuestro cerebro y ampliar el repertorio de respuestas a nuestra disposición.

Fredrickson concluye que los resultados de experimentar las emociones positivas nos permiten, entre otras cosas, adquirir mejores capacidades, mejorar nuestras relaciones sociales, modificar nuestras costumbres y fortalecer la motivación, mejorar la resilencia, la creatividad, la confianza, la salud, etc.

Para terminar esta referencia sobre el curso de Barbara Fredrickson, es bueno reproducir el proceso que los beneficios de priorizar la positividad inducen en nosotros, y por este orden: Mas emociones positivas; mayor satisfacción en la vida; reducción de los síntomas de depresión; mas resilencia; mejor disposición para expresar apreciación; construir mejores relaciones; más esfuerzo en sentir emociones positivas y disfrutarlas; plan para experiencias positivas.

En el curso no sólo se teoriza sobre las emociones, también se presentan estudios y pruebas que están permitiendo analizar y medir cómo se experimentan las emociones y sus repercusiones en nuestra mentalidad y en la salud. Seguiremos en otro post (Ver) contando cosas de este interesante curso.


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