27 oct. 2016

La zona de confort

El concepto de zona de confort, o zona de comodidad, se utiliza últimamente mucho mediante adaptaciones basadas en los numerosos padres que tiene esta teoría. El concepto trata de describir un estado psicológico en el que una persona se siente a gusto porque tiene la sensación de que controla su entorno y eso hace que experimente una baja ansiedad o sienta una total ausencia de estrés. Ese es el motivo por el que mucha gente se siente segura en ese estado y no quiere cambiar, pero eso tiene sus implicaciones negativas.

Como digo, hay muchas definiciones de la zona de confort y todas tratan de explicar ese estado desde diferentes perspectivas, daré algunos ejemplos. Judith M. Bardwick, conocida consultora de gestión, define el término como un estado de comportamiento en el que una persona se mueve en una posición neutral de ansiedad.

Por su parte, Alasdair A. K. White, experto en gestión del rendimiento, hace referencia a la "zona de rendimiento óptimo" como aquella en la que el rendimiento puede mejorarse con solo añadir una cierta cantidad de estrés. Se basaba para ello en los trabajos de Robert Yerkes, psicólogo estadounidense, que, a primeros del siglo XX, concluyó que la ansiedad mejora el rendimiento justo hasta el momento en que se ha alcanzado un cierto nivel óptimo de excitación (arousal). Más allá de ese punto, el rendimiento se deteriora a medida que se alcanzan niveles más altos de ansiedad, por lo que si una persona va más allá entra en una "zona de peligro" en la que el rendimiento disminuirá rápidamente a medida que se producen niveles más altos de ansiedad o incomodidad.

Otra referencia importante es Brene Brown, psicóloga de la Universidad de Houston y, entre otras cosas, autora del libro “El regalo de la imperfección” (The Gifts of Imperfection) y de varias intervenciones en TED (Technology-Entertainment-Design), como por ejemplo la titulada The Power of Vulnerability. Brown describe la zona de confort como el lugar donde nuestra incertidumbre, el miedo y la vulnerabilidad se reducen al mínimo, o bien donde creemos que vamos a tener acceso a suficiente amor, comida, admiración, etc....en definitiva donde sentimos que tenemos algo de control.

El conjunto de teorías suelen coincidir en representar la zona de confort dentro de un esquema en forma de círculos concéntricos. El círculo interior sería la zona de confort, el siguiente círculo sería la zona de riesgo/disconformidad. Habría un tercer círculo que sería la zona de crecimiento en la que se corren ciertos riesgos pero que se obtiene como contrapartida el crecimiento personal. Finalmente, se suele añadir un cuarto círculo concéntrico en el que se entraría en una zona de estrés negativo o zona de peligro.

Así, también se puede ver la teoría de la zona de confort como un modelo que pretende explicar el proceso de crecimiento del ser humano. En él el aprendizaje se representa como el tránsito entre las zonas que definen el modelo, empezando por la zona más tranquila, o sea la zona de confort, y evolucionando a la zona de más incomodidad en la que se puede disfrutar el crecimiento.

Es evidente que la rutina diaria es un síntoma claro de la zona de confort, porque es una zona en la que, por ser conocida, nos resulta más cómodo estar. Pero también se puede considerar como una situación menos mala a cambio de la tranquilidad. Se convierte así en un refugio contrario a cualquier perspectiva de mejora. Ampliar la zona de comodidad se traduce en indefinición pero supone aprender y, casi siempre, crecer, es decir, la zona de confort se va ampliando. Conlleva asumir riesgos, incomodidad y estar motivado para mejorar personalmente. De lo contrario la tranquilidad se convierte en una limitación. Cuidado con la tranquilidad!

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