18 ene. 2018

Lo que se sabe actualmente sobre Mindfulness

En un reciente artículo del boletín del Greater Good Science Center se hace una recopilación de las últimas investigaciones sobre lo que se conoce de la denominada "ciencia del mindfulness"(Ver artículo). Por su interés voy a resumir aquí alguna de las cosas que en él se recogen porque aclaran algunos malentendidos y exageraciones.

El artículo hace referencia a un estudio realizado por quince psicólogos y neurocientificos sobre lo que realmente se conoce sobre mindfulness, publicado en octubre del año pasado en Perspectives on Psychological Science. Como señalan, la ciencia del mindfulness es objeto de estudio por los psicólogos desde hace dos décadas. Los primeros resultados despertaron un enorme interés además de por ciertas formas de meditación asociadas a él. Ello conllevó que tanto periodistas como científicos, aunque estos se supone que deberían tener una opinión más formada, sobreestimaran los beneficios físicos y mentales del mindfulness formándose una especia de burbuja optimista que ha llevado a los autores del trabajo a reflexionar sobre los beneficios reales y las posibles exageraciones de esa burbuja que, por otro lado, amenazaba con explotar con un efecto rebote de escepticismo.

En muchos casos, esta sobreestimación ha estado soportada en resultados de estudios de baja calidad o en investigaciones basadas en estadísticas de dimensiones muy limitadas. Como resumen de sus reflexiones los autores establecen algunas conclusiones sobre lo que se puede considerar cierto y aquellas cosas que deben ser estudiadas con más detalle, todo expresado con muchas cautelas. Estas son:

1.- La meditación muy probablemente mejora la atención, puede reducir la distracción mental y mejorar nuestra capacidad para resolver problemas. Junto con otros tratamientos puede ayudar a gestionar déficits de atención de niños y mayores.

2.- La meditación consistente y a largo plazo parece aumentar la resiliencia frente al estrés, no porque lo evite sino porque que ayuda a la mente y al cuerpo a recuperarse del estrés y las situaciones estresantes.

3.- La meditación parece aumentar las actitudes compasivas y la hace más efectiva porque ayuda a evitar la parálisis o la evitación frente a ciertos tipos de situaciones complicadas.

4.- La meditación parece mejorar la salud mental, pero no es necesariamente más efectiva que otras actividades como hacer ejercicio o medicarse.

5.- El mindfulness podría tener un impacto positivo en las relaciones porque parece activar partes del cerebro implicadas en la empatía y la regulación emocional.

6.- El mindfulness parece reducir muchos tipos de prejuicios no solo frente a personas o razas sino también sobre la negatividad y la tendencia a embarcarse en propuestas perdedoras.

7.- La meditación tiene un impacto en la salud física, pero es modesta.

8.- La meditación puede no ser buena para todos y en todo momento. Por ejemplo, para algunas personas mantenerse en soledad y en silencia puede ser una mala experiencia.

9.- ¿Qué clase de meditación es buena para cada persona?, pues depende. Cada práctica meditacional crea un entorno mental distinto cuyas consecuencias a largo plazo apenas comienzan a explorarse.

10.- ¿Cuánta meditación es suficiente? Esto también depende y lo recomendable es probar diferentes tipos, frecuencias y duraciones de meditación e ir reflejando las sensaciones antes y después de la práctica, de ahí elegir lo que parece funcionar mejor para cada uno.

A la luz de este artículo, y aunque parezca mentira, todavía hay mucho que investigar sobre el mindfulness y eso es bueno porque cada vez se conocerá mejor.

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