7 may. 2019

El río de la conciencia, último libro de Oliver Sacks

El libro El río de la conciencia es la obra póstuma de Oliver Sacks. Su contenido lo revisó Sacks dos semanas antes de su muerte. Es una recopilación de ensayos de temas muy diversos, demasiado heterogéneos. Algunos capítulos son muy específicos de su campo de trabajo y otros son más generales, por lo que hay cierta descompensación entre ellos, pero el libro tiene la importantísima función de recuperar la opinión de Sakcs sobre temas de gran interés que se leen de forma muy amena.

El conjunto de artículos tiene su génesis en un programa de una serie documental, titulada A Glorious Accident, en cuyo capítulo final varios científicos, entre ellos Sacks, reflexionaban sobre aspectos importantes de la ciencia, tales como: el origen de la vida, el significado de la evolución y la naturaleza de la conciencia. Entre los contenidos hay una presencia constante de los tres científicos que fueron siempre sus referencias: Charles Darwin, Sigmund Freud y William James.

No es cuestión de hacer aquí un resumen del libro pero sí señalar algunos aspectos destacados y novedosos del mismo. Así, hay un interesante estudio de las teorías de Darwin sobre las flores. Debido a la selección natural, cada especie es única y cada individuo también, es la singularidad biológica. Eso incluye tres niveles de complejidad: las flores, los animales y la vida humana, mucho más compleja. Sakcs se alegra de su parentesco biológico con todas las demás formas de vida y le ayuda a apreciar de otra forma los jardines. Incluso dedica un capítulo a las vidas mentales de las plantas y de las lombrices, en referencia a su sensibilidad y la habituación como aspectos fundamentales para la supervivencia de todos los organismos vivos. Una interesante lectura en la que aquí no vamos a profundizar.

Particularmente interesante me parece el capítulo dedicado a la "Velocidad" y sus constantes referencias a los principios de psicología de William James acerca de la percepción del tiempo. Temas como el hecho de que a medida que uno se hace mayor el tiempo parece ir más deprisa o sobre las distintas formas de asimilar y reaccionar frente a los diferentes sucesos.

La preparación, como puede ser el caso de los deportistas, permite que las habilidades acaben consolidándose en el sistema nervioso como una segunda naturaleza que permite reacciones más rápidas, una percepción elástica que se puede comprimir y expandir gracias a esa preparación. Como cita Sakcs, James llegó a la conclusión de que nuestra idea del tiempo, nuestra velocidad de percepción, depende de cuántos sucesos podemos percibir en una unidad de tiempo.

Como recuerda, nosotros, en cuanto seres humanos, poseemos una velocidad de movimientos relativamente constante, unas personas son un poco más rápidas y otras un poco más lentas pero la variedad, en la gente normal y en circunstancias normales, es bastante limitada. Esta limitación está determinada por nuestro sistema nervioso en el que las células tienen una velocidad de reacción y de conducción limitadas.

Varios capítulos están dedicados a la memoria. Por un lado, los estudios de Freud como neurólogo y sus teorías sobre la memoria y la motivación. Según Freud, los recuerdos no podían tener fuerza ni significado a no ser que fueran unidos a la motivación, lo que ayuda a comprender ciertas ilusiones de la memoria basadas en la intencionalidad.

Asimismo, dedica un capítulo, de los más interesantes, a la falibilidad de la memoria. Asegura que, por lo que se conoce hasta ahora, no existe ningún mecanismo en la mente ni en del cerebro que asegure la verdad, o al menos el carácter verídico, de nuestros recuerdos: "Nuestra única verdad es la verdad narrativa, las historias que nos contamos unos a otros y nosotros y a nosotros mismos: las historias que continuamente recategorizamos y refinados".

Sakcs confirmó esta falibilidad repasando viejos cuadernos de notas en los que muchos de los pensamientos allí escritos habían permanecido olvidados durante años y luego fueron revividos y reelaborados como nuevos. Cita el hecho de que Freud estaba fascinado por los lapsus y errores de la memoria que tienen lugar en el curso de la vida cotidiana y cómo se relacionan con la emoción, sobre todo con la emoción inconsciente. Según Sakcs, la memoria no surge sólo de la experiencia sino del intercambio de muchas mentes y afirma: "Asusta pensar que nuestros recuerdos más preciados podrían no haber ocurrido nunca, o podrían haberle ocurrido a otro".

Podría seguir hablando de sus pensamientos sobre la creatividad y la importancia de una educación basada en el equilibrio entre la estructura y la libertad, o de sus referencias a Claude Bernard sobre la importancia de la homeostasis, incluyendo un interesante desarrollo sobre el sistema nervioso autónomo, con sus dos partes simpática y parasimpática, pero sería demasiado largo así que lo mejor es acudir a la fuente, es decir, leer el libro.

No obstante, sí me gustaría dedicar un espacio especial en próximos post a los dos últimos capítulos. Uno que da título al libro, "El río de la conciencia", y otro dedicado al "escotoma", que se refiere a la negligencia y olvido de la ciencia.

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