17 mar. 2020

¿Estamos rodeados de idiotas?

En un reciente viaje me compré en el aeropuerto de Ámsterdam el libro Surrounded by idiots de Thomas Erikson, escritor y coach experto en comunicación. No lo conocía y luego me he enterado de que existe una traducción en español y que su autor es algo criticado por no tener formación académica. Es igual, el libro me ha encantado. Lo recomiendo como lectura y como libro de consulta para entender mejor a los que nos rodean.

El libro tiene su base científica en la conocida teoría de los cuatro humores que Hipócrates relacionó con las cuatro clases de personalidad. A saber, las conocidas: Sanguíneo/Sangre (elemento aire, personas optimistas, expresivas y seguras de sí mismas); Melancólico/Bilis negra (elemento tierra, personas tristes, con sensibilidad artística y fáciles de conmover); Flemático/Flema (elemento agua, personas racionales y frías); y Colérico/Bilis amarilla (elemento fuego, personas apasionadas, enérgicas y fácilmente irritables).

Basado en ello, el libro describe, con numerosos ejemplos, las diferentes formas de comunicación entre los humanos, dividiendo las personalidades en cuatro colores y analizando cómo comunicar con cada uno de ellos. El objetivo del autor es ayudar a comprender las diferencias que hay entre comunicar con una persona con una personalidad determinada y con otra con una personalidad totalmente diferente y ayudar así a entender por qué otros nos pueden parecer extraños, de ahí el explícito título del libro.

Lo curioso de la lectura es que a medida que lo vas leyendo, y gracias a los ejemplos que incluye, vas reconociendo personas y situaciones que uno mismo ha conocido. Como dice el autor, garantiza que, después de leer el libro, el número de idiotas que nos rodean se reducirá drásticamente y entenderemos lo que nuestro entorno intenta decirnos.

En la introducción Erikson presenta su teoría sobre la comunicación entre personas y por qué puede parecer a algunos que estamos rodeados de idiotas. Se puede resumir en que cuando comunicamos emitimos un mensaje que la otra persona interpreta a su manera, después de pasarla por el filtro de sus referencias, preferencias o prejuicios, y este mensaje recibido es probable que sea muy diferente a lo que nosotros queríamos transmitir si no adaptamos nuestra manera de comunicar a la personalidad del oyente.

Por eso es fundamental ser flexibles y modificar la forma en que comunicamos, para adaptarlas al interlocutor. Ninguna conducta puede calificarse como correcta o incorrecta sino diferente. Es evidente que la mayoría de la gente que conocemos no es como nosotros y por tanto cuanto más nos conocemos y conocemos a los demás mayores son las probabilidades de que nos adaptemos a la gente que nos rodea

Plantea una función interesante: Conducta = f (P x E). La Conducta es una función de la Personalidad (P) y de los factores del Entorno (E). La conducta es observable, la incógnita a despejar es la personalidad mientras que los factores del entorno son los elementos en los que podemos influir e influimos unos en otros continuamente. Además, todos interpretamos las cosas de manera distinta y actuamos en consecuencia.

En definitiva, lo que propone en el libro es una tipología que responde a la clasificación de las personalidades en cuatro grupos según los colores y en cada uno de ellos se extiende en describir sus características y en cómo se debe comunicar con cada uno de ellos para que nadie nos parezca un idiota porque no comprendamos su forma de actuar o de responder a nuestras conversaciones.

Parte de un eje de coordenadas en el que en el eje "X" se valora si una persona es extravertida o introvertida y en el eje "Y" se mide si una persona está más por la resolución de tareas o por las relaciones interpersonales. Salen así cuatro cuadrantes (Azul, Rojo, Verde y Amarillo) como se ve en la foto que corresponde al libro:


Estas cuatro categorías de comportamiento asociadas a un color permiten encuadrar a las personas y actuar de una forma u otra. Sobre el 80% de la población tiene una combinación de dos colores predominantes en su comportamiento. Aproximadamente un 5% tiene solo un color dominante y el resto es una combinación de tres colores. Como esto ya se ha hecho muy largo, en un próximo post me centraré en la descripción de los cuatro colores y las diferentes formas de mejorar la comunicación.

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