11 may. 2020

Así es un idiota rojo, según Thomas Erikson

Continuando con el libro Surrounded by idiots, de Thomas Erikson (ver post), voy a intentar resumir lo que es, cómo se comporta y cómo hay que comunicarse con una persona catalogada como ROJO, según la clasificación de Erikson. De acuerdo con el modelo hipocrático, el color rojo se corresponde con la conducta de un colérico y Erikson la define bajo la etiqueta de "Dominante".

Para analizar lo que propone Erikson sobre lo que define a una persona de color rojo voy a desarrollar tres apartados: sus características; qué se debe hacer frente a una persona de color rojo; y, en tercer lugar, las posibilidades de influir o criticar a una persona de color rojo.

1.- Características de una persona con perfil dominante rojo

Lo primero que señala sobre los "rojos" es que son, en resumen:

- De reacción rápida
- Máximo esfuerzo en el control
- Mínimo interés en mostrar prudencia en las relaciones interpersonales
- Su marco temporal es el presente
- Actuación directa
- Tendencia a rechazar la inactividad

Una persona roja es aquella que responde a las características que aparecen en la figura de abajo, está en inglés porque la traducción de la edición española es parcial y no me gusta mucho. Esta es mi versión y lo dejo en inglés por si alguno quiere leerlo del original. Un ROJO es: agresivo, ambicioso, fuerte carácter, orientado a objetivos, emprendedor, resolutivo, pionero, decisivo, innovador, impaciente, controlador, convincente, orientado al rendimiento, poderoso, orientado a resultados, iniciador, rápido, controlador de tiempos, intenso, dogmático, directo e independiente.


Las personas de conducta roja son resueltas y dinámicas, son extravertidas y les gustan los retos. Se centran en las tareas y son los líderes natos. Su carácter es el más adecuado para las situaciones competitivas, les gusta competir. Son siempre los que más alto hablan, los que se lanzan enseguida y con pasión a explicar cualquier tema y los que primero responden a las preguntas. Son directos, no tiene ningún problema en decir lo que piensa y tienen opinión sobre la mayoría de los asuntos. Además, son resolutivos, cuando a otros les resulta difícil decidir los rojos siempre están dispuestos a tomar decisiones con objeto de seguir avanzando.

Los rojos no pueden estar quietos, no soportan la inactividad, para ellos no hacer nada es tirar el tiempo a la basura. Luchan sin descanso cuando otros ya se han rendido porque para ellos nada es imposible, lo imposible sólo requiere un poco más de tiempo. Eso sí, siempre y cuando se hayan propuesto conseguir ese objetivo porque si algo se ha vuelto rutinario, o ya no encuentran aliciente, es muy posible que se desvíen en busca de otra tarea. Y es que los rojos, siempre según Erikson, piensan rápido y pasan a otra cosa antes que los demás, les molesta la lentitud.

Son exigentes consigo mismos, son las personas que más se exigen a sí mismas. Les da igual el prestigio, a pesar de que tienen mucho ego, pero es que a los rojos no les importa lo que piensen los demás, están más interesados en llevar la razón. Así, cuando creen que algo es cierto procuran trasmitir a los demás la idea de que es la única verdad posible.

Sobre el lenguaje corporal Erikson destaca que el tono de voz de los rojos es fuerte y suenan convincentes, mantienen las distancias con los demás pero su apretón de manos es contundente. Aun en la distancia tienden a inclinarse hacia delante, miran a los ojos directamente y usan gestos que expresan su control.

La conducta de los rojos suele molestar a la gente, se suele pensar que tratan de dominar y aplastar a los demás. Se cree, en general, que los rojos son beligerantes, arrogantes y egocéntricos. Se los ve como inflexibles, impacientes y dictatoriales. También controladores, compulsivos y agresivos. Suele ser por su manera de comunicar tan directa pero, según Erikson, puede que no sean así, en sus intenciones casi nunca son maliciosos lo único es que quieren ganar. Según ellos mismos lo que ocurre es que saben un poco, o un mucho, más que el resto de las personas. Por eso creen que están rodeados de un mayor número de idiotas que el resto de personas. Lo cierto es que la mayoría de las veces tienen razón.

2. Qué hacer frente a una persona roja

Si uno se quiere adaptar al ritmo de un individuo rojo hay que espabilar, darse prisa. Hay que hablar y actuar con rapidez, es fundamental ser claro y directo. Todo debe hacerse de forma concisa, sin desviarse del tema. Nunca hay que decir a un rojo que hay tiempo de sobra porque eso solo lo decidirá él.

Los rojos prestan atención a alguien cuando sienten interés si no la conversación le dejará de interesar. Se cansan fácilmente de la conversación y normalmente la inician ellos y seguramente también la terminarán. Hay que ser asertivo y expresar las opiniones sin dudar porque si no pensará que su interlocutor no sabe y abandonará o intentará apabullar. Por ello pueden parecer insensibles, que no les interesan mucho los demás. Lo cierto es que suelen ganar en las discusiones y no les importa estar solos en el combate dialéctico, pero es importante no dejar que siempre se salgan con la suya solo porque gritan más.

A veces conviene que si se quiere que una persona roja realice una tarea con éxito se le convenza de los beneficios de cuidar los detalles. A los rojos no les cuesta seguir los consejos si se les convence con ejemplos y se le disuade de que en ocasiones se pierde el tiempo por actuar apresuradamente.

3. Criticar a una persona azul

De alguna manera y en algún momento hay que enfrentarse a una persona roja porque sea necesario encauzar sus actitudes. Dará igual cómo se haga esa crítica porque el enfrentamiento será inevitable, el ambiente se tensará así que hay que estar preparados. Estos son los consejos de Erikson.

Si un individuo rojo no responde a una crítica es para preocuparse porque significará que no estará haciendo caso o no estará entendiendo el mensaje, hay que insistir, o quizás no se encuentre bien. Lo principal a la hora de abordar una crítica a un rojo es no adornar el mensaje si se puede evitar, hay que ser claro y directo apoyándose si se puede en ejemplos muy claros. Hay que ceñirse a los datos, que es lo que más aprecian, ser precisos y al final procurar que repitan en qué se ha quedado como resultado de la discusión.

En definitiva, hay que prepararse muy bien y evitar dar la impresión de que se le está haciendo una valoración negativa. Hay que ir con confianza eligiendo el momento más adecuado porque los rojos siempre están preparados y seguros de sí mismos. Su respuesta seguramente será una acusación, tratará de tomar ventaja en el intercambio, lo mejor es no caer en su trampa.

Por último, hay que recordar que las personas de conducta roja no se aferran a su punto de vista cuando se les convence de que existe otra solución mejor, pero hasta llegar ahí cuesta.

Como ejemplos de personas rojas Erikson habla de los políticos Donald Trump, Hilary Clinton, Barack Obama, la Madre Teresa de Calcuta y el tenista John McEnroe.

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