6 may. 2013

Algo sobre los mitos de la felicidad según Sonja Lyubomirsky

En el año 1999 un grupo de psicólogos bajo la coordinación de Martin M. E. Seligman firmaron el Manifiesto Akumal, ya hemos hablado de ello aquí. El año siguiente se redactó una segunda versión del documento, conocido como Manifiesto Akumal 2. Entre los intervinientes estaba Sonja Lyubomirsky de la que hablamos hoy porque está de actualidad.
Existe una detallada descripción del proceso de redacción del documento y de las intervenciones de los participantes en este enlace: http://www.ppc.sas.upenn.edu/akumal2sum.htm.

Aquel año de 2000, en su intervención, y bajo el epígrafe Is Happiness Learnable?, Lyubomirsky se preguntaba si se puede aprender la felicidad y por qué algunas personas son mucho más felices que otras. Habló de los efectos ambientales sobre la felicidad, pequeños pero presentes a través de diversos procesos cognitivos y motivacionales. Su principal tesis fue que la felicidad puede ser aprendida pero se deberían tener muy en cuenta la disposición genética y el deseo de una persona para ser feliz.

Sonja Lyubomirsky, nacida en Moscú y emigrada a EE UU con su familia, después de pasar por la Universidad de Harvard y por la Universidad de Stanford, es profesora de psicología de la Universidad de California, Riverside (tiene una página personal en la que se puede ver más información sobre su vida: http://sonjalyubomirsky.com). Publicó en el año 2008 el libro The how of happiness: A scientific approach to getting the life you want (El cómo de la felicidad. El cómo de la felicidad: un enfoque científico para conseguir la vida que quieres).

Ahora, con 46 años, ha publicado The myths of happiness (Los mitos de la felicidad) y se ha ganado un lugar destacado entre los ideólogos de la ciencia de la felicidad. Sin embargo, se ha apartado un poco de la corriente de la psicología positiva porque considera que no es necesario añadir el adjetivo (según ha afirmado "Odio las caras sonrientes, los arcoíris y los gatitos") y se quiere centrar más en estudiar cómo cambia la felicidad a lo largo del tiempo y qué estrategias pueden aumentarla.

Según sus últimas investigaciones, centradas en lo que se denomina "adaptación hedónica", la fuerza de la costumbre provoca que las situaciones que hacen que la gente se sienta feliz, cuando se hacen con demasiada frecuencia pierden efecto.

También analiza el efecto comparativo que nos lleva a valorar nuestra felicidad en función del éxito o no de nuestros semejantes, sobre todo las personas menos felices porque la gente feliz siempre lo racionalizaba todo. Y da como referencia la máxima atribuida a Gore Vidal: "Para ser verdaderamente felices, no basta con tener éxito uno mismo... Los amigos deben fracasar".

Seguramente que volveremos a hablar de ella en el este blog (Ver post).





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