17 may. 2016

La motivación, Capítulo XIII. Motivación cognitiva, Parte II

Seguimos con esta serie sobre la Teoría de la Motivación con la segunda parte de la motivación cognitiva. Después de hablar de las teorías que se basaban en el valor concedido a las expectativas del valor afrontamos otras teorías de la motivación cognitiva también interesantes como son, entre otras, la atribución de causalidad, la disonancia cognitiva, la auto-percepción y la auto-realización.

Si bien las teorías cognitivas de la motivación defienden que nuestro comportamiento es resultado del procesamiento activo de la información para interpretar de una forma determinada un evento (Ver post), como hemos visto esta interpretación puede seguir diferentes enfoques, como el del valor que ya vimos. Otra perspectiva es el conocido como modelo de la atribución que se asocia al psicólogo austriaco Fritz Heider y al psicólogo social estadounidense Bernard Weiner. Este segundo enfoque rechaza la formulación de la expectativa de valor y concede más importancia a la atribución que se realiza sobre un hecho por las circunstancias presentes en el momento en que ocurre un determinado comportamiento. Se consideran fundamentalmente cuatro atribuciones: habilidad, esfuerzo, dificultad de la tarea, y la suerte. Las cuatro influyen en la determinación de la motivación de acuerdo con el logro obtenido, sea un éxito o un fracaso.

Las cuatro atribuciones se entienden mejor teniendo en cuenta tres dimensiones: ubicación, estabilidad y capacidad de control. Lo primero se refiere a si son causas internas o externas, por ejemplo la capacidad y esfuerzo son vistos como disposiciones internas de una persona, mientras dificultad de la tarea y la suerte son factores de situación externos a la persona. La estabilidad se refiere a si se puede esperar algún cambio en el futuro en el éxito o fracaso. Así, la capacidad y la dificultad de la tarea son estables y por lo tanto no se espera que cambie mucho, mientras que el esfuerzo y la suerte son inestables y por lo tanto podrían cambiar drásticamente con el tiempo. La capacidad de control mide si un individuo tiene control sobre los acontecimientos. Causas como el esfuerzo se considera que son controlables, mientras que la suerte es incontrolable.

Un tercer enfoque es la motivación por disonancia cognitiva, estudiada por primera vez por el psicólogo americano Leon Festinger. Esta teoría propone que la gente trata de mantener la coherencia entre sus creencias, actitudes y comportamientos. De acuerdo con esta teoría, un estado de disonancia cognitiva se produce siempre que las creencias, actitudes y comportamientos no son coherentes y desencadena mecanismos de rectificación para volver a situaciones más consistentes con uno mismo. La motivación se manifiesta en la necesidad de llevar la disonancia a su estado más cercano a nuestras creencias, actitudes y comportamientos.

Un enfoque alternativo, pero no excluyente del anterior, es la conocida como teoría de la autopercepción de Daryl J. Bem. En este caso se sugiere que todos los individuos analizan su propio comportamiento para enjuiciar qué le ha motivado para hacer lo que ha hecho. Así, según la teoría de la autopercepción, las personas infieren sus actitudes de su propio comportamiento como si fuera un observador externo.

Finalmente, el enfoque de la motivación cognitiva también ha explorado la idea de que la motivación humana está fuertemente influenciada por la necesidad de competencia o de control. Es el caso de la teoría de la autorrealización de Abraham Maslow. Maslow propuso que la motivación humana se puede entender como el resultado de una jerarquía de necesidades, ya hemos hablado aquí de ello varias veces (Ver post). Estas necesidades, a partir de las demandas fisiológicas más básicas, progresan hacia arriba en la pirámide de necesidades que culmina en la auto-realización. Cada nivel dirige el comportamiento hacia el nivel de necesidad siguiente que no está resuelto y es por tanto de una dificultad mayor. Por esta razón Maslow cree que muy pocas personas realmente alcanzan el nivel de auto-realización que se convierte en un proceso de por vida para los pocos que lo consiguen.

Continuará.

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