6 sept. 2016

Seguir adelante, eso es lo importante

Volvemos después del verano con nueva imagen a la espera de lanzar una nueva página web (todo llegará!) y con las mismas ganas, o más. En los próximos posts iré hablando de algunas cosas que me han parecido interesantes para este blog, y en este verano ha habido muchas cosas. De momento he iniciado dos nuevas secciones en las que aparecerán noticias de actualidad y algunas recomendaciones culturales, algo vital para el bienestar.

También han ocurrido otras cosas, a nivel personal, menos agradables, cosas que te hacen reflexionar y tomar decisiones en uno u otro sentido. Afortunadamente esas reflexiones han ido en la línea de reforzar el espíritu con el que puse en marcha este rincón. La principal conclusión es que la vida hay que vivirla y para eso hay que estar motivado para ello. Vaya perogrullada, ¿verdad?, pues no lo es tanto y por mucho que lo recordemos nunca será suficiente.

Lo dicho, la vida hay que exprimirla, como si fuera una naranja porque, como este cítrico, somos únicos y vida solo hay una. Así que hay que ir apretando despacito, con mindfulness!, pero sin pausa, hasta extraer todo lo bueno que hay en el interior del fruto, o sea de nosotros. No importa si la naranja es grande o pequeña, dulce o menos dulce o con imperfecciones en su piel, es la que nos ha tocado y lo más que podemos hacer es lavarla y disfrutarla porque es nuestra naranja, de nadie más.

Tampoco está de más hacer pequeñas paradas para respirar, asimilar lo vivido y construir nuestros recuerdos que es lo que va a perdurar, no las cosas materiales. Al final lo que nos queda son los recuerdos y las vivencias, que incluso se disfrutan más que las realidades, porque estamos hechos de sentimientos y emociones.

Así que a vivir! Pensad que son los deseos los que nos mantienen vivos. Pero para ello dos consejos. Primero, hay que procurar no hacer cosas que no nos apetece hacer, solo aquellos compromisos ineludibles para no caer en egoísmos, no vaya a ser que luego nos tengamos que arrepentir de haber perdido los mejores años de nuestra vida, otro tópico pero una amenaza muy real. Y, segundo, sé tú mismo, no aquello que otros quisieran que fueras.

Si has llegado hasta aquí eso es que estas animado a intentarlo así que vamos a ello. Atentos a lo que viene.

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