29 sept. 2016

Y el cerebro creo al hombre, Antonio Damasio

Este verano he leído el libro Y el cerebro creó al hombre (Self comes to Mind: Constructing the Conscious Brain) de Antonio Damasio. Una tarea ardua para los que no tenemos cierta formación en estas materias. No es un libro de fácil lectura por su extensión y por la inclusión de muchos conceptos científicos que a muchos se nos escapan, pero, con paciencia, sí termina siendo un libro muy interesante para hacerse una idea de los fundamentos de nuestra mente.

Reconociendo lo difícil que es la divulgación de ciertos temas científicos si el lector no tiene conocimientos previos, Damasio consigue al final completar dignamente su objetico. Su acercamiento se hace con habilidad a través de sus dotes como filósofo y construyendo un auténtico tratado de biología, antropología y anatomía. El objetivo del libro es demostrar que sin conciencia, es decir sin una mente dotada de subjetividad, no tendríamos modo de conocer que existimos. Para ello explica cómo el cerebro construye una mente y cómo el cerebro hace que esa mente sea consciente.

Damasio es una personalidad mundial en todos los asuntos que se relacionan con el cerebro. Catedrático de Neurociencia en la Universidad del Sur de California, recibió el premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica y Técnica en 2005 por, según el jurado del premio, ser uno de los más importantes científicos por su aportación al conocimiento de los mecanismos que rigen el funcionamiento del cerebro, particularmente en los procesos de emoción y elaboración de los sentimientos, así como un mejor entendimiento de las bases cerebrales del lenguaje y la memoria.

Sus estudios sobre la neurobiología de la consciencia tienen varios puntos de vista utilizados por otros científicos, a saber, la inspección introspectiva en primera persona, los comportamientos externos y los eventos cerebrales. A ellos propone añadir un cuarto elemento compuesto por la neurobiología y la biología evolutiva.

Obviamente, es imposible intentar resumir todo lo que aparece en el libro pero sí voy a intentar incluir aquí algunos de los conceptos que me parecen más interesantes para este blog.

Su primera hipótesis es que el cuerpo es el fundamento de la mente consciente. Se sabe que en el cerebro se representan como imágenes los aspectos más estables de la función corporal que, en forma de mapas gestionados por el cerebro, crean en la mente estados complejos. Para Damasio el cuerpo y el cerebro se hayan en una danza interactiva continua en la que los pensamientos del cerebro pueden inducir estados emocionales que son implementados en el cuerpo y, a su vez, el cuerpo puede cambiar el paisaje del cerebro y de ese modo el sustrato que sustenta los pensamientos.

Por lo tanto, los mapas cerebrales no son estáticos sino dinámicos pues varían constantemente para reflejar los cambios que se producen en las neuronas, que son las que los han creado, y cuyos cambios reflejan los que se han producido en el interior de nuestro cuerpo y en el mundo que nos rodea. Así, la mente es el resultado de la constante elaboración de mapas en el cerebro, algunas de cuyas imágenes corresponden a emociones o sentimientos.

Y ¿cómo se forma la mente consciente? Damasio lo describe como un proceso evolutivo muy complejo, de hecho Damasio cree que "cada día aumenta el número de pruebas que indican que a lo largo de múltiples generaciones los avances culturales ocasionan modificaciones en el genoma".

En este proceso de formación de la mente consciente hay una primera parte en la que el cerebro construye la conciencia generando la formación de un sí mismo en una mente despierta, es un proceso de subjetivación, lo que llama el "proto sí mismo" (que existiría en algunos animales). En la segunda parte se establecen relaciones entre el organismo y cualquier parte del cerebro que represente un objeto a conocer, el resultado es el "sí mismo central". El tercer estadio permite que múltiples objetos generan pulsos de un sí mismo central que son con posterioridad vinculados en un patrón coherente que llama el "sí mismo autobiográfico" (memoria, razonamiento, etc.). Esta es la esencia del planteamiento del libro.

En este proceso de diferenciación consciente entre cerebro y mente, Damasio diferencia entre conciencia y vigilia. Porque estar despierto es un requisito previo para estar consciente, además de tener una mente operativa y tener una identidad, es decir, ser consciente de que uno mismo es el protagonista de la experiencia (triada vigilia, la mente y el sí mismo). Y esa identidad es la que diferencia la vigilia de esos sueños que recordamos pero en los que hemos participado con lo que llama una "conciencia "paradójica", porque no está guiada por un sujeto consciente regular.

Así las imágenes y la vigilia son los ingredientes básicos en la construcción de la mente consciente. Todo esto se traduce en configuraciones neuronales que un instante tras otro registran en mapas los aspectos más estables de la estructura física del organismo. Todo ello lo sitúa Damasio en la estructura del cerebro y en sus partes más significadas, como son el tronco encefálico, el tálamo y la corteza cerebral.

Pero, después de todo el despliegue conceptual, Damasio finaliza con la terrible confesión de que: "El propósito de comprender cómo el cerebro elabora una mente consciente queda así inconcluso". Porque reconoce que ni con sus ideas ni con las de otros científicos parece que se pueda afirmar que hayan resuelto los misterios que envuelven al cerebro, lo considera todo como meras hipótesis. Menos mal que se alegra de que "la aparición de la conciencia abrió el camino a un vida digna de ser vivida. Entender eso no hace más que contribuir a aumentar su valor".

Consciente de la complejidad del intento, finaliza el libro con un capítulo a modo de resumen, Hacia una visión de conjunto, y con otro, Mucho tiempo después de la conciencia, dedicado a la evolución humana en el que habla del importante papel de la homeostasis, un aspecto por lo menos llamativo por la importancia concedida en todo el libro, incluso en la cultura o el arte, pero no soy yo quién para ponerlo en duda. Lo que resalta de la homeostasis es que no garantizó la supervivencia, porque corrige los desequilibrios después de que se han producido algo que es arriesgado e ineficiente, pero sí en el proceso de evolución introdujo mecanismos para anticipar los desequilibrios buscando entornos que era probable que ofreciesen soluciones.

Termino comentando que en el libro se incluye un interesante Apéndice sobre la arquitectura del cerebro. Libro complejo y apabullante.

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