11 feb. 2017

¿Está relacionada la felicidad con la personalidad?

La revista del Greater Good Science Center (GGSC) (Ver artículo) informa de un nuevo estudio sobre la relación entre la felicidad y la personalidad. La investigación llega a la conclusión de que ciertas personalidades y ciertas características de la felicidad parecen ir de la mano. Aunque, como advierten los investigadores, estos resultados no implican causalidad si permiten conocer más cosas sobre cómo actuamos en la búsqueda de la felicidad.

 En el estudio, los investigadores encuestaron a más de 700 personas residentes en los EE.UU. Les hicieron preguntas sobre su personalidad y su bienestar. Respecto al bienestar, los investigadores no se limitaron a preguntar sobre la felicidad en general sino que se centraron en tres mediciones científicas del bienestar. Preguntaron sobre si los encuestados se sentían positivos y satisfechos con la vida: experimentando una sensación de tener sentido y propósito en la vida, teniendo relaciones cariñosas y cálidas y, finalmente, si se sentían autónomos y con control.

Las preguntas sobre la personalidad cubrieron diez aspectos sobre cinco características de la personalidad que se conocen como las Big Five, una teoría utilizada por algunos psicólogos que define cinco dimensiones para explicar la personalidad: apertura a nuevas experiencias, responsabilidad, extroversión, amabilidad e inestabilidad emocional. Obviamente, dentro de cada una de ellas se incluyen una serie de factores primarios correlacionados y más específicos.

Además, cada característica de los Big Five puede dividirse a su vez en dos y, generalmente, uno de ellos es más predictivo del bienestar que el otro. Estos matices influyen en nuestra búsqueda de la felicidad. Según aparece en el artículo, y creo interesante incluirlas aquí, estas son las divisiones:

  • La apertura a nuevas experiencias incluye la apertura (ser creativo y apreciar la belleza) y el intelecto (ser curioso y reflexivo).
  • La responsabilidad incluye la laboriosidad (ser trabajador y autodisciplinado) y el orden (ser organizado y gustar de las rutinas).
  • La extroversión incluye el entusiasmo (ser amistoso y sociable) y la asertividad (situaciones sociales dominantes).
  • La amabilidad incluye la compasión (ser cuidadoso y empático) y la cortesía (ser respetuoso).
  • La instabilidad emocional incluye el retraimiento (tendencia hacia la depresión y la ansiedad) y la volatilidad (tendencia hacia la ira).

Los resultados son curiosos y diversos. Por ejemplo, los extrovertidos y los emocionalmente estables son los más felices. También tuvieron buenos resultados los más abiertos a nuevas experiencias, los más amables y los más diligentes. Pero profundizando en el primer grupo, encontraron que eran los más entusiastas quienes tendían a declarar mayor satisfacción con la vida, con emociones más positivas y con mejores relaciones. Por su parte, los más asertivos no dieron resultados tan buenos en felicidad.

Del mismo modo, los inestables salieron mal valorados en términos de bienestar, pero algunos más que otros. Los individuos más retraídos declararon menor satisfacción con la vida, tener menos emociones positivas y sí más negativas, menos autoaceptación y un menor sentido de control sobre su entorno. Las personas más volátiles no mostraron ese patrón.

Otros aspectos interesantes fueron, que el entusiasmo y el retraimiento fueron los más fuertes predictores positivos y negativos del bienestar, o que ser ordenado o educado no parecía tener ningún efecto en la felicidad de la gente. Además, los individuos más intelectuales y más abiertos tenían mayor sensación de bienestar.

Como colofón, los investigadores animan a tratar de aprovechar los rasgos de la personalidad que ya se posean, como el intelecto o la mente abierta, para alcanzar la felicidad. En caso contrario, se deberían cultivar deliberadamente ciertos rasgos de la personalidad que puedan ayudar a alcanzar el tipo de felicidad deseado con, por ejemplo, practicar la compasión y el entusiasmo para fortalecer las relaciones.

En fin, todos los estudios aportan algo al estudio de la felicidad, en este caso, su relación con la personalidad y la posibilidad de tenerlo en cuenta para mejorar.

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