13 jun. 2016

Los riesgos del donante. Tercer y último comentario sobre el libro Dar y recibir de Adam Grant

En este tercer post termínanos con el análisis del interesantísimo libro de Adam Grant Dar y recibir. Después de las definiciones previas (Ver post) y de desarrollar sus ideas sobre cómo diferenciar y detectar a las personas que son, o están actuando como, donantes o receptores (Ver post). Grant dedica bastante espacio a definir los riesgos de ser un donante y cómo prevenirlos.

El principal riesgo que señala es que los donantes se pueden convertir en lo que llama "felpudos" y que se quemen si se exceden en la comunicación sin fuerza. El punto clave es que los donantes también deben ser ambiciosos, tanto como los receptores y los equilibradores. Esto lo explica en un cuadro en el que aparece la tipología de estilos de reciprocidad social dependiendo de la preocupación por el interés propio y el interés por los demás. Como se puede ver hay cuatro casos:


Dejando aparte las dos tipologías de los receptores, el interés lo centra en los otros dos tipos de donantes. Hay "altruistas", personas con un elevado interés por los demás y un bajo interés por sí mismos, algo que evidentemente no recomienda, y existen los donantes con éxito que son los que llama "otristas", es decir que tienen sus intereses altos tanto respecto a sí mismos como respecto a los demás. Cuando la preocupación por los demás se compensa con una dosis similar de preocupación por uno mismo los donantes tienen una tendencia menor a quemarse y están mejor posicionados para tener éxito. De igual manera, los equilibradores y receptores parecen menos vulnerables al desgaste que los donantes altruistas.

Un tema curioso que señala Grant, y que me parece importante tenerlo en cuenta, es que cuando hacen algo por los demás los donantes actúan de forma diferente según el tipo. Los otristas prefieren concentrar su dedicación a los demás, que es cuando pueden ser más operativos y no se distraen en su vida propia, mientras que los altruistas dedican el tiempo a los demás de una forma más distribuida y cuando los demás lo necesitan, por ejemplo todos los días un rato, con lo que consiguen agotarse y quitar atención y energía a su vida personal o en su trabajo.

Finalmente, Grant se ocupa de los beneficios que el ser donantes comportan para el bienestar y la salud. Hay evidencias neurocientíficas que demuestran que donar activa los centros de recompensa del cerebro, que emite señales de placer cuando actuamos en beneficio de los demás. Pero esto ocurre solo cuando se trata de una elección placentera y con sentido y no se toma como un deber o una obligación. Asimismo, buscar la felicidad motiva al individuo a trabajar más duro, más tiempo, más inteligentemente y con mayor efectividad. Por ello, se ha dicho que el sentido de la vida está más cercano al ser donante que al ser receptor.

Es también por eso que los donantes otristas están más fortalecidos contra el desgaste que los receptores y equilibradores, porque la donación les sirve para generar unas reservas de felicidad y sentido de la vida a las que receptores y equilibradores les cuesta más acceder. En general, los donantes acumulan ventaja en lo referente a controlar pensamientos, emociones y conductas. Y, afortunadamente, con el tiempo los receptores pierden las relaciones y su reputación.

Termina el libro con un capítulo final sobre acciones para tener impacto y éxito, muy dirigido al mundo laboral y al ámbito americano, con cosas muy interesantes. Lo primero que aconseja es tratar de evaluar nuestro coeficiente de donante, para lo que sugiere visitar la página web: www.giveandtake.com. Después desarrolla otros consejos con muchos ejemplos, y bastantes páginas web donde acudir, como la creación de un círculo de reciprocidad, la práctica de la comunicación sin fuerza, ayudar a los demás en fomentar la donación o practicar proyectos de generosidad personal y participar en comunidades de donantes.

En definitiva, libro muy interesante que permite conocer mejor el comportamiento de nuestros semejantes y ofrece pistas sobre cómo tener unas relaciones sociales más sanas y beneficiosas.

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