11 mar. 2017

El uso de los smartphones y sus efectos negativos

Creo que todos lo tenemos más o menos en mente pero los científicos empiezan ya a tenerlo muy claro a través de sus investigaciones. Me refiero al hecho de que el uso abusivo y erróneo de la tecnología, más concretamente de los dispositivos que nos facilitan muchas tareas mentales como los smartphones o tabletas, están teniendo un efecto negativo en el desarrollo de nuestro cerebro y, lo que es mucho más importante, están modificando nuestro órgano pensante haciéndolo más plano y dificultando la creatividad o la adquisición de nuevos conocimientos o habilidades.

Desde hace años es conocido que los taxistas de Londres tienen una capacidad mental para imaginarse los recorridos mucho más desarrollada que cualquier otra persona. Eso se concreta en que tienen una parte de su cerebro, el hipocampo que se encarga de la memorización, con más materia gris y capacidad de procesamiento. Este hecho, entre otros, despertó la curiosidad de los científicos para investigar la razón de este hecho y ahora, con el uso masivo de las tecnologías que nos facilitan muchas tareas mentales, mucho más.

Recientemente se ha publicado en la revista americana TIME un interesante artículo en el que expertos en la materia nos dan algunas de las claves de lo que está pasando. Es un artículo corto pero suficiente para hacerse una idea de lo que nos espera.

Lo que pone de manifiesto es que actividades que cotidianamente hacemos ahora con los smartphones o tabletas, como recordar los cumpleaños, los números de teléfono o buscar direcciones y guiarnos en el coche con el GPS, son actividades que se hacen sin apenas esfuerzo mental y lo que los investigadores sugieren es que esta baja actividad mental pudiera tener un coste. Las últimas investigaciones sugieren que depender del teléfono o de Internet para aligerar la carga de trabajo mental tiene similares efectos que lo tiene para el cuerpo no andar y usar mucho el coche.

En el artículo se dan ejemplos de este tipo de tareas. Por ejemplo, los investigadores de la McGill University en Canada han confirmado nuevamente que los conductores que dependen de su GPS para llegar a su destino en contra de aquellos que confían en sus habilidades espaciales y de orientación tienen menos actividad y menos materia gris en el hipocampo, y que cuando su cerebro se enfrenta con tareas más complejas o profundas vacilan.

Otro ejemplo de tarea de baja actividad intelectual es buscar cualquier respuesta a nuestras dudas en Google, lo que puede significar que no se consolidan en nuestro cerebro los conocimientos necesarios para un pensamiento más profundo, se corre el mismo riesgo que con cualquier otro músculo atrofiado. Además, la mente pierde capacidad para filtrar lo que es importante o real de lo que no lo es. Lo ha demostrado un estudio reciente de la Universidad de Stanford.

Otro aspecto es que las multitareas digitales tienen un efecto de sedentarismo cognitivo, es decir que nuestra mente esté mucho tiempo ocupada pero haciendo tareas casi sin pensar. Cuando estamos siempre saltando de una tarea a otra (mandando mensajes, abriendo páginas web, hablando por teléfono, etc.) tenemos la percepción de que es un signo de eficiencia pero en realidad no es así, todo lo contrario.

Se podrían poner muchos más ejemplos pero aquí me gustaría destacar lo importante que es tener momentos de descanso para nuestro cerebro. Como señalan muchos expertos, el cerebro necesita momentos de relajación porque, paradójicamente, el cerebro puede sufrir la falta de tiempo de inactividad, los pequeños descansos, algo que cada vez se hace menos. Ahora, en cuanto hay un rato de espera (por ejemplo haciendo cola en algún sitio), enseguida echamos mano del móvil. Como señala Mary Helen Immordino-Yang, una neurocientífica de la Universidad del Sur de California, cuando el cerebro tiene espacio para moverse libremente, lo que llama el "modo predeterminado", se ocupa de revivir experiencias recientes, conectando información emocionalmente relevante y construyendo narrativas que tengan sentido para nuestra vida. Es por eso, dice, que la gente suele tener grandes ideas en la ducha o haciendo tareas del hogar.

Y termina advirtiendo que potencialmente estamos reorganizando las redes de nuestros cerebros para que estén más inclinados a buscar cosas en nuestro entorno, para entretenernos en lugar de pensar en tener pensamientos más profundos.

Artículo muy recomendable.

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