9 abr. 2011

Ser agradecido

Una de las principales premisas para conseguir la felicidad, o por lo menos para estar cerca de ella, es ser agradecido. No lo digo yo, obviamente, hay mucha literatura al respecto y muchos expertos que lo han estudiado.

Para darse cuenta de ello no hay nada más eficaz que analizar los sentimientos y las emociones de las personas que han sufrido alguna experiencia traumática, es ahí cuando se ve florecer en toda su plenitud esta fortaleza, llamémosla GRATITUD, así con mayúsculas. Así la considera Seligman al incluirla entre las 24 fortalezas y virtudes que han sido desarrolladas por el Values in Action Institute (VIA). De todo esto ya hemos hablado y volveremos a hacerlo.

La gratitud supone el agradecimiento por recibir algo o la respuesta por el reconocimiento de algo bueno, tangible o intangible, y para ello hay que saber apreciarlo. El agradecimiento tiene dos grandes enemigos.

Primero, el ego, una persona egoísta es incapaz de apreciar nada porque cree que los demás hacen las cosas por obligación o por reconocimiento a un ser que se considera superior. Esta persona no valora ni agradece porque cree que todo lo ha conseguido por sí mismo y no necesita nada de los demás.

Un segundo enemigo es la ambición, una persona ambiciosa siempre quiere más y no se para a pensar y apreciar lo que tiene o lo que los demás han hecho por él.

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