27 jul. 2013

El comportamiento humano de los chimpancés

Los seres humanos tenemos la posibilidad de seleccionar nuestras afinidades con otros y convivir de una u otra forma de acuerdo a nuestras diferentes personalidades. Sin embrago, esta capacidad de elección no la pueden ejercer los animales que están en cautividad.

Por ello, como aparece en una noticia en The Economist, en el Lincoln Park Zoo de Chicago han ideado una forma de evaluar las personalidades de los primates para evitar problemas entre los que tienen que convivir juntos. Al hacerlo, se han obtenido interesantes datos sobre la similitud con los humanos y su comportamiento.

El trabajo comenzó analizando todo lo escrito sobre el comportamiento de los chimpancés. De ello obtuvieron una lista de 55 términos con los que categorizar la personalidad de los primates. Después un grupo de expertos, entre científicos y cuidadores de zoo, fue invitado a aportar su propia lista. Aportaron 71 términos de los cuales 45 estaban ya incluidos en los anteriores 55. Por último, se compararon sus resultados con una revisión del comportamiento de los chimpancés realizado en 2008 por un equipo diferente. Esa comparación arrojó dos términos adicionales.

El responsable del estudio se quedó con 41 que parecían sólidas descripciones de las actitudes de los chimpancés. Hecho esto, dio la lista de 17 personas que trabajan con los chimpancés de forma regular en un centro de investigación médica en Texas, y les pidió que aplicaran esta clasificación a los 99 chimpancés que allí tenían. Se dio cuenta de que diferentes personas calificaron a los mismos animales de la misma manera y que sus personalidades tendían a agruparse en seis grandes categorías.

Así, mientras los humanos, según los psicólogos, se pueden catalogar en base a cinco dimensiones: extraversión, afabilidad, concienciación, neurosis y la apertura a la experiencia, de forma que su personalidad depende de cómo se combinan estos elementos, el estudio mostró que los chimpancés parecen tener seis. Estos son extraversión, afabilidad y apertura, que coincide con las dimensiones humanas, y la reactividad, dominancia y meticulosidad que no coinciden con los humanos.

Sin embrago, la reactividad es similar a la dimensión humana llamada neurosis, aunque no lo suficiente para justificar la misma etiqueta, y la meticulosidad, que mide la forma en que los animales se aproximan a las cosas, como podría ser el uso de las herramientas, se asemeja a concienciación de los humanos. Lo curioso es que los chimpancés carecen de una dimensión humana que se asemeja a la dominancia.

Por el momento solo se hacen especulaciones sobre el significado de los resultados pero, en la práctica, ha servido para saber que no es buena idea poner en el mismo recinto dos animales con altas puntuaciones en dominancia. Desde un punto de vista teórico ha servido para proporcionar caminos de investigación para estudiar las similitudes y diferencias mentales entre los chimpancés y los seres humanos. En otras palabras, para conocer qué es común a las especies antropoides y qué es específico de la especie.

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